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Ruta 33: sobre “el pavimento y el relato”

El 27 de mayo último el Presidente de la Nación, Mauricio Macri, pronunció una de las frases más icónicas del período pre electoral. Lo hizo al inaugurar el Paseo del Bajo, cuando se agachó con el micrófono en mano y tocó el pavimento recientemente inaugurado “este pavimento no es relato, es real” sostuvo con tono enérgico.

“Lo logramos porque le dijimos basta a obras que empiezan y nunca terminan; basta a la mentira, basta a la corrupción. Decidimos apostar al trabajo. Terminar con que los recursos de los argentinos vayan a manos de unos vivos que vuelan con bolsos por el aire. Decidimos terminar con todo eso, con la patota y la mentira. Y obtuvimos esto, que no es relato. Esto es real», subrayó el presidente en uno de los discursos más recordados de este período antes de las elecciones.

Pero lejos de las cámaras de los grandes canales de TV, lejos de la Capital, lejos de donde todo el mundo se entera las cosas, hay dos 2 kilómetros de la ruta nacional 33 dinamitados que hace dos años se destruyeron por el paso del agua de las inundaciones, entre Garré y Casbas, en los kilómetros 245 a 247 y hasta hoy no se arreglaron y representan un peligro para todos los que pasan por ahí.

Si se anuncia la cifra astronómica de los 7600 kilómetros nuevos de ruta, más los 13 mil en construcción que reza la publicidad oficial, aunque los organismos públicos encargados de las rutas lo desmienten, no vendría mal agregar dos kilómetros de repavimentación.

Recodar que por este tramo de la cinta asfáltica nacional, rodeado de lagunas, pasan autos y los camiones que transportan la mercadería a dos puertos Rosario y Bahía Blanca. Una obra muy chiquita para los presupuestos nacionales, una obra muy necesaria para nuestra zona; una obra que debería ser realidad y no relato.