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“Un coleccionista no reconoce la palabra límite”

Ingresar en la propiedad de Roberto Mileo es como atravesar el túnel del tiempo. Como si un tren imaginario se detuviera en la estación de principios de siglo pasado, una capacidad que sólo posee el cine de ficción. Pero casi es real. Una vieja casona de estilo colonial sobresale entre restos de autos de época, un viejo vagón del Ferrocarril y un molino Guanaco gira al ritmo del viento como un centinela en lo alto.

Esta escena se puede ver aquí en la ciudad, al alcance de la mano. Mileo, es un fanático de la historia, coleccionista de objetos antiguos, fotos, revistas, muebles y –sobre todo- motores y objetos mecánicos. Pero nosotros llegamos hasta su casa para ver  el objeto más preciado que posee: sus 8 autos antiguos Ford A y T, joyas de colección algunas restauradas con todas las piezas originales y otras en vías de ese objetivo.

Mileo es uno de los pocos, o el único, en todo el país, que no sólo colecciona y restaura los automóviles sino que se involucra, busca, indaga y encuentra los documentos de los mismos y toda documentación vinculada a la marca en el período de tiempo hasta 1930. Ya dijimos que en el predio se pueden encontrar desde tractores a vapor, pasando por los tractores Case, Jhon Deere y Ford Son, casillas rurales anteriores a 1900 con ruedas de hierro, muebles de época, implementos rurales, sulkys, carruajes, motores estacionales de todo tipo, herramientas antiquísimas, bicicletas, carteles, publicidades, lo que sea; si es antiguo y anterior a 1930 seguro está ahí.

Pero volvamos a lo que nos ocupa: los autos. “Muchas cosas me apasionan de la historia, pero los autos antiguos son como un capítulo aparte, es muy fuerte la atracción por el período que se llama vintage de 1930 hacia abajo”, dice en la charla con OESTE BA.

Pero todas las unidades a la vista son Ford “la marca tuvo mucha presencia en la historia nuestra porque contribuyó mucho al crecimiento del país, también me siento atraído por la historia de Henry Ford, sus productos, su filosofía de vida y empresaria. Aunque me gustan todos los  autos de época”.

-¿Cómo empezó esta pasión?

-Cuando éramos chicos era común cruzarte un Ford A, maltrechos y en decadencia, en manos de personas de bajos recursos porque era su único medio de transporte. A mi me cautivaron, quería sentir ese placer de conducir esos autos. A los 13 años sabía todos los autos antiguos que había en Trenque Lauquen, siempre le pedía a mi padre recorrer los barrios para ver los autos. A los 14 años le pedía a mi padre que me comprara uno, y todos mis amigos querían un ciclomotor y yo quería un Ford A.

A sus 15 años su padre cumplió con el pedido y le compró un auto un Ford de 1930 que aún lo tiene. Hoy está en el garaje junto a 4 Ford T, un camión Ford T de 1919 y 2 Ford A más. “Son piezas muy valiosas, todas con su historia”.

Pero a este coleccionista de autos no le alcanza sólo con volverlos a poner en marcha, con rescatarlos de chatarrerías y darles la vida y la gala que ostentaron hace casi un siglo, sino que la resurrección tiene que ser con absoluta originalidad.

“El abanico en los autos antiguos es grande, estamos los exhaustivos con la originalidad y los que se toman las libertades. No tengo hijos pero creo que hay que dejarle cosas a las generaciones venideras, y no voy a dejar una ficción o una falsa o distorsionada imagen. La gente abocada con un gusto por la originalidad somos escasos, esto nos lleva más tiempo y más recursos, acá la ansiedad no cuenta”.

Pero eso  no es nada, también le suma en el reparo obsesivo en la cuestión documental de cada unidad “en mi caso tengo además una característica atípica. Está los que nos gusta la historia del objeto, nos gusta la documentación del automóvil y las revistas de época. Muy pocas personas somos los que nos gusta eso, para otros son lindos papeles y nada más, para mí son documentos muy importantes”.

-¿Cuál es el próximo objetivo, el próximo auto?

-Hoy hablamos de los autos, pero yo tengo de todo, colecciono fotos antiguas en general, motores, tractores, y otras cosas. Tengo mil proyectos que no podré nunca cumplir. Los coleccionistas no reconocemos la palabra límite, tenés un objeto y después otro y después otro, a veces sos esclavo de tu propio gusto, pero hace a mi esencia yo no voy a ir en contra de mi propia naturaleza. No la combato. Seguiré toda la vida buscando cosas.

Mileo suele concurrir a eventos y muestras en distintas ciudades del país, en algunas de ellas con sus autos. “Nuestra región es bastante fría para estos eventos” aclara cuando ante la consulta sobre la posibilidad de ser sede de los encuentros de autos antiguos.

Cuando se le pregunta si podría dar charlas y exponer los objetos que recolectó a lo largo de su vida, Mileo recuerda que tuvo un proyecto de un museo que hubiera permitido “que todas las acciones culturales de manera multifacéticas se desarrollaran desde ese lugar, no hacerlas yo sino generar las condiciones”.

Tiempo y dinero

A los 15 años tuvo su primer auto antiguo y 30 años después tiene 8, más un sinnúmero de objetos históricos. “No crean que vale mucho dinero porque sino no lo podría tener, vas uniendo piezas y vas generando piezas más interesantes, es un trabajo de hormiga, es una dedicación personal, de estar atento, de ir a distintos lugares a buscar, revolver y armar un rompe cabezas”.

-¿Hacés locuras como sacar un crédito para comprar un auto antiguo?

-Todas, claro (ríe). Una vez me atendieron en el banco fui a pedir un crédito y le dije que era para comprar un auto antiguo. No lo podían entender. Si vas a decir que estás enfermo o tenés que cambiar el techo te dan un crédito blando, la compra de cosas antiguas da para la burla, no se entiende.

-Imaginemos que los últimos días del mes, cuando el salario ya no se estira te avisan de una pieza que andás buscando te gastas la plata que queda?

-Claro, gasto lo que me pida y pido. Mis padres siempre se avergonzaron porque pedía plata para comprar cosas antiguas, no tengo vergüenza en pedir. Mucha gente me ha prestado mucho dinero para comprar autos u objetos antiguos. Soy un deudor eterno y como te dije no voy a ir en contra de mi naturaleza.