El doble terremoto que sacudió a Venezuela dejó un saldo devastador de más de 1400 personas fallecidas, miles de heridos y un número indeterminado de desaparecidos que permanecen atrapados entre los escombros. Las zonas más golpeadas son el estado Carabobo —donde se ubicó el epicentro—, La Guaira en las afueras de Caracas y la localidad costera de Tucacas. Desde Trenque Lauquen, donde reside hace dos años, la periodista venezolana Estefanía González siguió la catástrofe en tiempo real y brindó su testimonio a La 96.5 FM.
«Tengo amigos en todas estas zonas; gracias a Dios están bien, pero sí sé que tienen familiares y primos desaparecidos, las casas se han derrumbado», relató González, quien trabaja desde hace cuatro meses en el diario La Opinión. La comunicadora subrayó la angustia de quienes, desde el exterior, intentaban sin éxito comunicarse con sus seres queridos: «Se manejan mucha frustración desde el lado de los que estamos lejos, porque con la caída de señal y el racionamiento eléctrico de muchas horas, la gente se encontraba con los teléfonos descargados y las líneas caídas».
UN ESTADO SIN CAPACIDAD DE RESPUESTA
González fue contundente al evaluar la respuesta institucional ante la emergencia. «Venezuela no está en lo absoluto preparada para asumir una situación así», afirmó. Según explicó, el venezolano de a pie lleva años acostumbrado a sobrevivir en un contexto de crisis crónica, lo que agrava exponencialmente el impacto de una catástrofe de esta magnitud: «Tenemos bomberos que trabajan con lo poco que tienen, ambulancias con pocos recursos, un sistema de instituciones totalmente afectado. La tragedia institucional es parte de la tragedia que se está viviendo en el país».
La periodista también alertó sobre la credibilidad de las cifras oficiales. «Que sean oficiales no quiere decir que sean verídicos. En Venezuela hace muchísimos años no funciona el sistema de estadísticas, entonces no tenemos certeza de cuántas personas realmente están siendo afectadas», advirtió. En este contexto, la información que circula en redes sociales y medios internacionales cobra un rol central, aunque también multiplica la angustia de quienes siguen sin noticias de sus familiares.
LA AYUDA INTERNACIONAL
En ese marco, González destacó un factor que, según su visión, hoy facilita la llegada de asistencia: el nuevo escenario político en Venezuela. «Está entrando mucha ayuda de Estados Unidos: hay tropas, helicópteros e incluso un barco. Creo que si esto hubiera pasado en un contexto anterior, no hubiéramos recibido tal ayuda», señaló, en alusión al proceso de transición que atraviesa el país desde la detención de Nicolás Maduro. No obstante, reconoció que entre la esperanza del cambio y la reactivación plena del país hay un largo camino: «Venezuela se está tratando de levantar, pero pasan estas situaciones inesperadas que nos hacen ir a lo urgente».
Consultada sobre las necesidades más urgentes, González detalló el reclamo que llega desde los propios equipos de rescate. «Los rescatistas solicitan herramientas para sacar a la gente atrapada: palas, guantes. Y también maquinaria pesada, porque estamos hablando de edificios de 13 y 14 pisos cuyos escombros son muy difíciles de mover», explicó. A ello se suman la falta de agua potable y medicamentos, especialmente para niños: «Creo que es de las cosas que más están necesitando».
Frente a este cuadro, González llamó a la comunidad venezolana en el exterior —numerosa y extendida por todo el mundo— a canalizarla ayuda a través de los centros de acopio que funcionan en distintos países. «Hoy estamos todos los periodistas tratando de fomentar la ayuda económica para que los rescatistas puedan obtener estas herramientas. Después vendrá un plazo para donar y ayudar a reconstruir, pero ahora lo urgente es sacar a las personas atrapadas», subrayó.
UNA VOZ CERCANA AL DRAMA
Estefanía González llegó a Trenque Lauquen hace dos años. Hace cuatro meses se incorporó a la redacción del diario La Opinión, donde ejerce el periodismo con el que se formó en Venezuela. Con la catástrofe golpeando a su país natal, su trabajo y su vida personal se entrecruzaron sin aviso: «Desde aquí, tenderles toda la ayuda que se pueda brindar», dijo, y agradeció al medio por darle espacio para «levantar la voz».
Su testimonio es también el de miles de venezolanos en la diáspora que siguen la tragedia desde la distancia, con el teléfono en la mano esperando una señal de sus seres queridos y sintiéndose, en sus propias palabras, «de manos atadas».

«Venezuela no está preparada para asumir una situación así»: la voz de una periodista radicada en Trenque Lauquen
Estefanía González radicada hace 2 años en Trenque Lauquen trabaja para el diario La Opinión.

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