Viviendas y acceso a la tierra: un debate urgente que tenemos que dar sin grietas

Por Dardo Lambertt Días pasados en Berlín, Alemania, se realizó un referéndum popular en el que la mayor parte de los habitantes de la ciudad votó a favor de expropiar unas 240 mil propiedades y ponerlas a disposición del mercado inmobiliario para regular el precio de los alquileres que son…

Por Dardo Lambertt

Días pasados en Berlín, Alemania, se realizó un referéndum popular en el que la mayor parte de los habitantes de la ciudad votó a favor de expropiar unas 240 mil propiedades y ponerlas a disposición del mercado inmobiliario para regular el precio de los alquileres que son desorbitantes allí como en gran parte del mundo.

Esta realidad, que parece de un planeta lejano es muy cercana a nosotros también. Todos los días entramos al Facebook y vemos pedidos desesperados de vecinas y vecinos que buscan casas, departamentos y piezas en alquiler. Trenque Lauquen, se volvió por denominarlo de alguna manera, una ciudad cosmopolita desde los 90 a esta parte, y recibe distintas corrientes migratorias.

A los trenquelauquenses nos enorgullece, e inflamos el pecho, cuando decimos que aquí hay familias radicadas provenientes de San Isidro, Lomas de Zamora, Quilmes y otros lugares que la inseguridad y los males de las grandes ciudades empujaron hacia el interior. Del mismo modo, cuando hablamos de estas corrientes migratorias provenientes de distritos más pequeños del oeste bonaerense que eligen Trenque Lauquen para desarrollar sus carreras y proyectos de vida.

La tasa de crecimiento del distrito en las décadas anteriores era muy superior a la media provincial. Las bondades de nuestra ciudad, que tiene todos los servicios, se presenta como una ciudad verde y que ofrece oportunidades en materia laboral y productiva la consolidó como una opción para los que nacieron aquí como para los que la eligieron.

Este crecimiento se ve reflejado en las enormes dificultades que atraviesan los servicios. Agua, cloacas, gas. Y esta situación llevó a pensar hace 15 años en ampliar la ciudad. Se creó la Ampliación Urbana, una idea visionaria de un extraterrestre, de un fuera de serie, como fue Jorge Barracchia. Se crearon herramientas administrativas como la plusvalía, el banco de tierras y todo esto acompañado por una agresiva política de construcción de viviendas.

Eran aquellos años, en los que implosionó lo que luego se denominó la “burbuja inmobiliaria” que hizo crujir países como España y tuvo rebote luego en los EE.UU. quedó de manifiesto allí que el Estado tiene que intervenir en la política de tierra y viviendas. No era para nosotros algo nuevo, porque aquí a través del plan de círculo cerrado (creado por ordenanza de Jorde Lamelo) y el aporte de AMOC (de Néstor Rodríguez) ya era el distrito un ejemplo en esa materia.

Se hizo mucho, no se puede desconocer que todos los intendentes en más o menos hicieron su aporte en esta materia. El viernes cerró la inscripción para el programa Tu lote, Tu casa, en el que sacaron turno 1500 familias. No es un número que nos puede poner contentos, porque marca el altísimo déficit habitacional de nuestra ciudad en la que también florecen los rascacielos todo el tiempo y está bien que ello ocurra, nadie puede oponerse a la reactivación de la construcción o que haya desarrolladores que inviertan, sobre todo en un país con índices inflacionarios escandalosos y un dólar histérico.

Pero está claro que además de la inversión especulativa hay que alentar la construcción y el desarrollo con fines  habitacionales porque sino  nos convertiremos en una sociedad que expulse a sus hijos. Si los jóvenes de hoy no encuentran aquí un departamento para alquilar y un terreno para hacerse su casa el día de mañana, lo buscarán en ciudades cercanas y habremos iniciado así una corriente migratoria inversa convirtiéndonos en urbe sin oportunidades y de una población “vieja”.

Estamos a tiempo de barajar y dar de nuevo, pero para eso tenemos que dar un debate serio y con todos sentados en la mesa. Pensemos qué queremos hacer con la ampliación urbana y qué modelo de ciudad queremos. El debate es hoy y es urgente, aprovechemos la coyuntura electoral para iniciarlo, creemos un plan estratégico urbano inmobiliario con representantes de todos los sectores, comencemos a resolver hoy este problema porque como se verá lo que ocurrió en Berlín, los debates que no se dan, las soluciones que no se encuentran hoy, las encontrarán las generaciones del futuro con otros parámetros del ejercicio del liderazgo político y la representación popular.

Hay emergentes en la sociedad, con altos niveles de disconformidad electoral, que suscriben a discursos anti sistema y anti todo, que están advirtiendo que la cosa no es por acá que muchos están quedando afuera, seamos capaces de leer las coordenadas del tiempo que viene.

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