Cultura

Marcela Etchezar debuta como escritora de cuentos

Marcela Etchezar está lista para abrir la puerta de un mundo mágico que encerró por años. Se trata de su primer libro de cuentos que es una parábola que habla de leer y escribir, y cómo ese acto se convierte en arrollador y transformador. Es una docente que asume un papel promotor de la lectura en tiempos de pantalla y tecnología, y embandera un discurso casi vehemente sobre las letras y los libros y su lugar revolucionario en las vidas de las personas.

Marcela es docente y ha dedicado su vida a la enseñanza de la literatura, trabajó en la Biblioteca Rivadavia y dicta talleres de literatura para grandes y chicos. Siempre la lectura y la escritura estuvo allí, y siempre hubo bocetos y borradores con destino de alguna caja o abollado en el cesto de los papeles. Pero esta vez, hay uno que se asoma en la superficie y con fuerza de libro: “La abuela Delia” es su opera prima, un libro de cuentos con referencias personales y familiares cruzadas por la lectura.

Así lo describió ella en el programa OESTE BA RADIO DE FM OMEGA cuando dijo “las ganas de poner el libro en la perspectiva de todos es muy grande, en este contexto de pandemia y es una manera de resignificar la lectura y la escritura”.

No tiene fecha ni está clara la modalidad aún de la presentación, pero el libro ya está impreso. Listo para salir. “El cuento habla de la importancia de la alfabetización, de la importancia y el lugar que ocupa la lectura en nuestras vidas y en la de los niños cuando tenemos referentes que nos pueden marcar ese camino de la búsqueda de la verdad a través de la lectura. Hay un secreto que se puede vislumbrar a través del libro y desmitifica que los referentes tengan que ser sabiondos o intelectuales. Es una historia de mucha sensibilidad, y sencillez es una niña que descubre algo que la va hacer muy feliz y genera un vínculo con su abuela”.

Está claro que la historia está cruzada en su propia vida y como la escritura resignificó sus días. “Mi vínculo con la literatura es desde siempre –dice- siempre trabajé con la literatura para los demás siempre mi mirada pública tienen que ver con los caminos de la Biblioteca y promocionando la lectura en toda la comunidad, dando clases y reforzando la idea de la literatura como un aspecto transformador de la persona y siempre trabajé desde ese lugar”.

-¿Es el primer cuento que escribís?

-Siempre escribí, es una actividad transformadora y liberadora, es algo muy creativo surgen estas ganas de decir, y decir bien. El buen decir hace del vínculo con el otro algo beneficioso y me gusta jugar con las palabras y ahora estoy en una etapa que pude hacerlo.

-Sí es la primera vez que lo publicás.

-Hace unos meses atrás lo presenté en una editorial de Buenos Aires y comencé a trabajar en un espacio que era desconocido para mí, trabajé con el editor y la ilustradora que son dos personas muy importantes para la abuela Delia porque enriquecieron esta historia y salió un libro que me enorgullece

No es mi primera historia, pero si mi primer libro publicado, es la primera vez que decido publicarlo.

-¿Cómo fue la sensación de la tarea terminada? Cuando el libro salió de la imprenta.

-Fue una emoción muy grande tenerlo en mis manos, porque es fuerte compartir la historia con los demás. Hay días que escribís mucho y no te gusta, lo abollas y te decepcionas, a veces las ideas aparecen y luego se van. Lo que está escrito, escrito esta decía mi abuela Delia.

El texto se sigue enriqueciendo con los lectores y se genera una red muy linda y por eso me emociono por todo lo que se puede generar.

-Sostenés un discurso muy fuerte sobre el valor de la lectura que en estos  momentos de emoticones, redes sociales y tecnología, parece una isla.

-Un discurso promotor de la letura  lo podés embanderar con la acción. Si no lo hacemos entonces tenemos u problema, hay que dar el ejemplo. Si a los chicos les lees a ellos les va a gustar leer. No estoy tan segura que la tecnología nos juegue en contra, también se puede usar la misma para leer, como aliada para gestionar la lectura. Para mi generación es mejor abrir y sostener un libro y eso lo tenemos que brindar a los chicos, es tarea de los adultos entonces es nuestra tarea.