En un sencillo acto se realizó en la Confitería del Lago el reconocimiento a los integrantes de la primera Subcomisión de Tenis del Club y al Profesor de Tenis Alejandro Farías que está dictando clases desde el año 1991.
Palabras que se leyeron en el acto:
El 17 de agosto, además de festejar el Paso a la Inmortalidad del General José de San Martín, recordamos que 40 años atrás se inauguraban las 4 canchas de Tenis del Club Deportivo Barrio Alegre. Fueron padrinos de ese acontecimiento dos referentes del deporte local, los hermanos Isabel y Raúl Verdier.
Isabel, primera maestra Jardinera en el año 1935, fortinera de nuestra ciudad en el 2006 y en lo que respecta a este acto, gran jugadora de tenis. El HCD en el año 2020 designó con su nombre a uno de los Pasaje inserto en el Barrio Los Fresnos.
Raúl su hermano, también jugador de tenis, e impulsor de la idea de que el Club Atlético de Trenque Lauquen contara con una cancha de tenis. Concretándola a fines de noviembre de 1953.
Un poco de historia…
El diario La Opinión del 18 de enero de 1967, titulaba
“Barrio Alegre tiene en marcha, proyectos de extraordinaria envergadura y significación social”
Y enumera…
1ro Parquización del camping
2do Cancha de futbol
3ro Natatorio y vestuarios
4to Cancha de Básquet y lugar de recreación (Playón)
Y en el 5to punto, Canchas de tennis (tennis escrito con dos n)
Para emprender este punto, se consultó a la Asociación Argentinas de Tenis sobre el tipo de superficie que aconsejaban y respondieron “polvo de ladrillo”.
La empresa encargada de su construcción fue “Tenis Fest SA” que llevaba realizadas unas 160 canchas de esa superficie.
La construcción de estas 4 canchas demandó 224 mil ladrillos para el contra piso y 8 mil ladrillos a la vista para los zócalos, a esto se le agregó el alambre tejido y un frontón. Los costos de las mismas rondaron los 5 millones de pesos. Suena a mucho dinero de aquella época.
La orientación no fue caprichosa, se buscó que la proyección de los rayos solares no incida negativamente sobre los jugadores. También las cabeceras sur de todas las canchas fueron enclavadas dentro de los accidentes naturales del terreno, disminuyendo la incidencia de los vientos. Como ven, hay una elevación en ese sector.
¿Qué pasaba en el tenis por aquellos años?
En varones dominaban el checo Ivan Lend y le seguía el EEUU John McEnroe, en damas la Checa Martina Navrátilová y la EEUU Chris Evert.
En nuestro país un gran año de Martin Jaite y por supuesto los nombres de Guillermo Vilas y José Luis Clerc. En damas, con solo 15 años, Gabriela Sabatini ganaba el Torneo de la Asociación de Tenis Femenino de Tokio.
En nuestra zona, un joven pehuajense, Franco Davin se preparaba para ser profesional al año siguiente.
Volvamos a la inauguración
Se planificó una extensa jornada relacionada con el tenis, con la presencia de varias delegaciones de Buenos Aires, Santa Rosa, General Pico, Pehuajó y de Clubes locales.
También contó con la presencia de la capitana del equipo argentino de tenis femenino de aquel entonces, la profesora Adriana Korn.
Entre las visitas estuvieron dos actores que jugaban al tenis.
Jorge Mayorano, lo hemos visto en varias telenovelas y el otro Carlos Rotundo, relacionado un poco más con el humor.
La primera subcomisión estuvo formada por Claudio Collado, Carlos Barrero, Raúl Dardenne, Gerardo Palacios Córdoba, Jorge Rabanal y Rubén Gancedo.
Lo que vino después
En un principio comenzó a venir un profesor de Bahía Blanca, Guillermo Jorquera quien diagramó los primeros Ranking Lauquen y después apareció el Profesor Alejandro Farias de Pehuajó, contemporáneo de Franco Davin.
Hoy lleva 34 años dando clases en las canchas del Club Barrio Alegre, comenzó el 15 de abril de 1991. Un tipo humilde, sencillo, que ha formado a un sinnúmero de niños y niñas de nuestra ciudad.
También le tocó la tarea de continuar los tradicionales Ranking Lauquen. Hoy en manos de la Familia González, con Juan Pablo a la cabeza.
«Hoy, 40 años después, las canchas siguen aquí. No como testigos mudos, sino como protagonistas de miles de historias: de madrugadas frías, de veranos interminables, de triunfos y derrotas, de amistades que se forjaron con una raqueta en la mano y una sonrisa en el rostro.
A cada socio, profesor, jugador y familia que hizo y hace posible que el tenis de Barrio Alegre siga vivo, gracias.
Porque este club no se construyó sólo con ladrillos y alambre tejido, sino con el esfuerzo, la pasión y el sentido de pertenencia de su gente.