Facundo Splendiani, director de Higiene Urbana y Ambiente de la Municipalidad, repasó cómo evolucionó la recolección de residuos, el crecimiento de la estación de transferencia y la controvertida limpieza de las puntas de rambla en la ciudad.
En diálogo con FM Tiempo 91.5, el funcionario explicó que el volumen de residuos húmedos creció de la mano de la expansión urbana, mientras que en los reciclables el cambio más notorio no fue tanto en cantidad sino en la calidad del material que llega separado. También detalló el fuerte crecimiento en la cantidad de vecinos que utilizan la estación de transferencia, contó cómo varía la composición de la basura según la época del año y la situación económica, y celebró la mejora sostenida en las puntas de rambla, un problema histórico de la gestión.
— Con respecto a la recolección domiciliaria, ¿hay un incremento en el volumen de residuos por el crecimiento de la comunidad, o se mantiene más o menos estable?
—En lo que respecta a la parte húmeda se ve mayor volumen. En los reciclables depende cómo se lo mire. En el Polo Ambiental creció el trabajo de la estación de transparencia. Pero más que la cantidad, lo que aumentó fue la calidad del material: lo que llega a la estación está muy seco, muy limpio, muy aireado, igual que en los puntos limpios. En cambio, lo que va en el camión llega un poco más mezclado, más sucio, y ahí el recupero no es tan alto como en la estación de transferencia o en los puntos limpios.
— ¿La gente incorporó el hábito de ir hasta la estación?
—Sí, sí. El vecino que va lo hace de manera habitual, hay vecinos que van todos los días. Es cierto que para algún sector de la sociedad queda lejos, pero igual hay quienes van a diario o juntan sus reciclables porque, si tenés una bolsa grande y la mantenés limpia, no genera olor ni moscas. Con una caja de leche, por ejemplo, si no se limpia trae problemas; si se limpia, se puede guardar sin inconvenientes.
La gente que antes iba al basural hoy elige la estación de transferencia porque, además de dejar el reciclable, se puede llevar tierra compostada que se prepara en el vivero. «Es como un autoservicio: dejás tu residuo, agarrás la pala y te servís la tierra para las plantas», describió Splendiani, quien también destacó la atención del personal como un factor de la buena recepción del servicio. Hoy la estación recibe alrededor de 3.000 personas por mes, cuando en sus inicios, hace dos años, el promedio rondaba las 50 o 70 personas mensuales.
—Hay algún estudio social de los residuos que analiza qué tipos de cosas aparecen menos en la basura en épocas de crisis económica. ¿Qué cosas ustedes ven hoy sobre eso?
—Sí, es una realidad. Los residuos acompañan un poco la estación del año en la que estamos y también la cuestión económica. Cuando a la gente le cuesta más llegar a fin de mes, el consumo baja y con eso bajan ciertos residuos, como la caja de leche, pero suben otros más económicos, como los paquetes de fideos o de alimentos más accesibles.
— ¿Y en cuanto a las variaciones estacionales?
—Ahí se nota bastante. Baja mucho en invierno el vidrio, por ejemplo el consumo de gaseosa o alcohol envasado en vidrio, aunque en verano eso vuelve a subir. También baja el aluminio —la lata de cerveza— en otras épocas del año, pero en primavera y verano el aumento es impresionante: es cuando más se ve reflejado en la basura el consumo de alcohol, por ejemplo.
— Muchos vecinos notan una mejora en las puntas de rambla. ¿Es real esa percepción o simplemente cambió la mirada de la gente?
—Se mejoró, y no es solo percepción: lo charlamos también con otros periodistas y coincidimos en lo mismo. Cuando arranqué en la gestión, uno de los grandes problemas eran justamente las puntas de rambla, y lo fuimos solucionando casi en su totalidad trabajando mucho: salimos todos los días, menos los domingos. Eso hizo que el sistema de recolección sea más dinámico, y también planificamos mejor cuáles eran los puntos más críticos. Hoy los residuos en las puntas de rambla bajaron muchísimo. Todavía hay lugares con problemas, pero por lo general son siempre los mismos.
— ¿Los vecinos colaboran identificando a quienes generan esos focos?
—Hemos hablado con vecinos, pero muchas veces es difícil por la relación entre los vecinos nadie quiere tener problemas. De todos modos, de nuestro lado hay un trabajo que no se ve tanto: se conoce más la tarea de los recolectores nocturnos o de los barrenderos, pero el trabajo de los chicos que limpian las puntas de rambla con pala y horquilla es excelente.
— En algunas esquinas se los ve hasta con pala, camiones, y un gran número de personas.
—El recurso se gasta y lo terminamos pagando todos los vecinos. A veces hace falta ir con pala mecánica y dos o tres personas porque hay que levantar, por ejemplo, una heladera, algo que los chicos solos no pueden subir a un camión. Pero la verdad que vienen laburando muy bien, y por eso quiero felicitarlos: es un trabajo que no se ve tanto como el del recolector o el barrendero, pero hacen una tarea excelente que contribuye a que la ciudad esté más limpia.
Splendiani destacó el crecimiento de la estación de transferencia: pasan 3 mil personas por mes
Repasó cómo evolucionó la recolección de residuos, el crecimiento de la estación de transferencia y la controvertida limpieza de las puntas de rambla en la ciudad.

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