Carlitos Tur, un personaje del pueblo muy querible con vocación por la cultura

Carlitos Tur, un personaje del pueblo muy querible con vocación por la cultura

A la pregunta que Ernest Hemingway nos formuló hace casi medio siglo y que señala “por quién doblan las campanas” nosotros tenemos una respuesta: Ca

A la pregunta que Ernest Hemingway nos formuló hace casi medio siglo y que señala “por quién doblan las campanas” nosotros tenemos una respuesta: Carlos “Carlitos” Tur, el vecino que se convirtió en personaje del pueblo, fue durante muchos años el responsable de sacarle el sonido campanario para convocar a misa. Eso fue antes de la era digital, antes que las computadoras formaran parte de nuestras vidas.
Carlitos entró muy joven a trabajar a la Parroquia como ordenanza, colaborador, y entre sus funciones estaba colgarse de las cuerdas de las campanas, en una era sin redes sociales, inteligencia artificial y ni apps. Ahora una computadora se encarga de hacer sonar las pesadas campanas a la hora justa, pero Carlitos sigue allí atravesando el tiempo.
Además de ser un activo colaborador de la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores es un hombre de la cultura. Heredero de un apellido ilustre en el ambiente musical, aprendió a tocar la guitarra de niño y fue parte de una movimiento cultural arrollador como fue el folclore de los años 80 que inundó cada rincón trenquelauquense. Fue colaborador y mano derecha del gran Miguel Heuguerot y también formó un dúo musical muy recordado con Carlitos Carini con quien supo conformar una alquimia basada en la amistad y con quien, entre otras cosas, participó y con éxito de un programa nacional conducido por Roberto Galán.
A Carlitos no le gusta la exposición ni los medios, pero acepta hablar con FM Tiempo de la cultura, de la música, de la vida y la muerte, de las campanas.
“Mi abuelo, a quien le decían el ciego tocaba el bandoneón y lo hacía de gran manera había aprendido el oficio de carpintería en una escuela para no videntes en La Plata, pero se dedicó de lleno a la música” contó en el inicio, recuerda que “en sulky” recorría las estancias llevando alegría a los bailes. También un tío suyo era destacado “a Omar Coña el Chúcaro lo quiso llevar para zapateo pero la familia no lo dejó en aquellos años”, recordó.
La cultura “siempre estuvo en la familia” y su pasión musical comenzó a los 6 años “cuando me anoté para aprender guitarra con Miguel Heuguerot”. En su relato le atribuye a Heuguerot la capacidad de ser formador de un movimiento cultural clave “con Mangrullo, Mateando y Fortín Nuestro se hacían peñas barriales, tenía presencia en los medios y se visitaba a toda la región. Cuando se fue de la ciudad, se perdió esa movida cultural. Yo quedé a cargo de sus alumnos de guitarra durante 7 años hasta que finalmente todos se terminó” lamenta con nostalgia.
De manera paralela, mientras se perdí ese auge del folclore que entró en una meseta durante unos años, hasta su resurgimiento años más tarde, su carrera se vinculó con la de Carlitos Carini,
“Nos conocimos ahí en lo de Heuguerot, le gustaba componer estuvimos juntos 27 años” participaron del programa de Roberto Galan salieron subcampeones y pasaron a la final en Crónica TV “improvisaba en el momento y nunca escribió una letra, las decía de memoria”. Tras el fallecimiento de su compañero hace 2 años, decidió dejar de tocar.
Pero sin embargo, participa ahora de un movimiento de puertas adentro. “Nos juntamos con unos amigos los sábados, nos llamamos Los Locos del Folclore, empezamos pocos y ahora somos más de 40 nos juntamos a tocar y disfrutar de la música”.
PARROQUIA
En la Parroquia Carlitos es empleado. Entró en la época del Padre Noe hace casi 30 años. “Hacía los mandados y limpiaba, algunos me cargan cuando pasan porque me ven parado con la escoba en la vereda y me dicen que así no se va a barrer la vereda” dice y se ríe.
“Nos colgábamos de la soga en el entrepiso para mover las campanas era para la hora de misa tocábamos 3 veces, media hora antes, 15 min antes y a la hora” pero ahora eso ya no lo hace, y su vinculación con el campanario ahora está reducida a darle cuerda al reloj, aunque aclara que a los más jóvenes ya les están enseñando todos los secretos del funcionamiento de la Iglesia “porque uno sabe que hoy está y mañana ya no” reflexiona.
Durante muchos años tocó la guitarra en la Parroquia, ahora lo hace en las capillas y recuerda con entusiasmo la formación de los coros de niños “chicas y chicos que hoy son profesionales y seguimos en contacto siempre estamos hablando para mí eso es lo más importante el aprecio y el reconocimiento de la gente que me tienen durante tantos años. No me puedo quejar del trato de la gente, me siento muy feliz con eso, es lo único que te llevas de la vida”, reflexiona.