Antonio Lalo Mascaró sube y baja a la fosa de su taller mecánico en calle Gobernador Irigoyen hoy como lo hace todos los días desde hace 50 años cuando dejó su empleo en la Fiat y abrió su propio camino. Hoy con 81 años sigue trabajando porque “es salud” dice y además es una fuente inagotable de historias y anécdotas de un tiempo del automovilismo local y regional que es historia.
A pesar de cargar con 8 décadas sobre sus espaldas, Lalo goza de una buena salud “yo no tomo pastillas” dice y una memoria prodigiosa en la que atesora cada carrera, cada bandera a cuadros, cada vuelco y choque, y los sinsabores que le dejó el deporte y la vida.
Entrevistado en FM Tiempo 91.5 Mhz pone una condición para iniciar la charla: que no lo traten de usted, porque lo hacen sentir mayor.
-¿Por qué seguís trabajando a los 81 años?
-Me gusta trabajar y me siento bien, estoy en contacto con la gente. No hago los trabajos pesados. Uno está ocupado y se olvida de los problemas cotidianos, y hay que ser psicólogo hoy en día para tratar con la gente.
-¿El mecánico también es psicólogo, como el peluquero?
-Y si, porque la gente viene con problemas de afuera y te cuentan todo, además porque hay que explicar las cosas que se rompen del auto y eso a la gente le preocupa.
-Y vos a los 81 ¿te tomas los problemas de otra manera?
-Siempre intenté mirar las cosas de otra manera, he tenido problemas grandes por los accidentes, por la muerte de mi hermano, me han pasado cosas pero siempre intenté que no me afectaran tanto.
Oriundo de Sundblad, partido de Rivadavia, su padre era mecánico de tractores y de ahí la pasión por los fierros y la velocidad. En ese lugar conoció a Jorge Martinez Buero corredor de turismo carretera con quien de chico corría en bicicleta. También a la familia Colón de Trenque Lauquen a donde se mudó a los 12 años.
“Cuando volví de la colimba empecé a trabajar en la Fiat en Mitre y San Martín, ahí conocí los autos 0 Km en la década del 60, a principios de los 70 puse mi taller en la Gobernador Irigoyen hace ya 50 años”, el mismo que abre todos los días.
Su pasión por los fierros y la velocidad lo llegó a iniciar una carrera como piloto regional en 1966. “Empecé a correr en un Fiat 1500 en el interprovincial del Llano corríamos en toda la zona, La Pampa y General Roca, se corría con el estilo Rally. Salí campeón volcando, porque llegando en segundo puesto era campeón igual ya que el segundo en el campeonato venía cuarto, pero quise pasar y volqué. Como él rompió el motor no llegó logré salir campeón igual (rie)”.
-¿No tenías miedo de los accidentes? No eran muy seguro esos autos.
-Tengo varios accidentes, vuelcos, en un brazo tengo varios tornillos y también volqué en el Super Prime era una categoría amateur no había gran calidad de conducción pero iba mucha gente y se pasaba bien.
Durante la charla destacó al chico Felipe Bernasconi y a la familia Bernasconi. Tambien dijo que el vértigo y la velocidad “te tiene que gustar” para hacer estas cosas y recordó las rivalidades. “Nosotros en Tres Lomas con Medrano nos dábamos con todo, también con el Loco Ibarra que era un tipo muy macanudo (se emociona) y que ahora ya no está con nosotros, eran rivalidades en la pista con códigos, luego de la carrera teníamos una relación particular muy amena”.
Hoy “siento el cariño de todo el mundo y hasta me incluyeron en un libro sobre la historia de Trenque Lauquen”.
Corrió de manera ininterrumpida desde 1966 hasta la inundación de 1985 y su mejor época fue en la Fórmula 2, “luego volví con Chevrolet al Super Prime y hoy volvería a correr poruqe me encanta es una pasión”.
En la charla mencionó a sus hijos Brian que trabaja con él en el taller, Fabricio que corre en autos y Juan Manuel que estudia Ingeniería en La Plata.
-¿Tenes muchas historias de las carreras?
-Te cuento una. Corría en el fórmula y doblaba con la cola afuera, iba derrapando y tirando tierra. Una vez una señora me llamó y me dijo que ella tenía la puerta abierta y las empanadas llena de tierra no habían podido comer me decía, generaba una cortina de tierra, doblaba en quinta a fondo.
Una vez un empresario agropecuario compró un 0 Km y lo invitó como conductor para dar una “vuelta al mundo” y no quiso porque “era empleado de la Fiat y pensaba en mi futuro” y también tuvo el ofrecimiento para correr un TC 2000 que no aceptó. “Después casi armaron uno aquí para que el corriera pero no llegaron con la palta”.
“En la vida hice todo, pude pilotear un avión, correr en auto, aún trabajo, ando en bicicleta y en auto. Estoy muy contento. No tomo pastillas ni nada, si hay trabajo hay salud, y gracias a Dios yo trabajo”.


















