Damián Azurabarrena había atajado el sábado en la cuarta división de Atlético y el DT de primera, Hugo Aramburu, le pidió que se presentara el domingo para ir al banco de la Categoría Mayor así iba agarrando confianza. Pero cuando al otro día atravesó la puerta del vestuario la situación había cambiado. El arquero titular estaba tirado sobre una camilla de masajes sin poder incorporarse, una lesión de último momento lo dejaba fuera de competencia y no había otra alternativa que el debut prematuro de un chico de 15 años que ya mostraba condiciones. Fue el principio de una carrera que cumple 30 años de alguien que ahora llaman Vasco.
De ese día pasaron casi 30 años. Hoy el Vasco con 44 volvió a atajar en la primera, aunque ahora lo hace en Ferro. Anuncia que a fines de año cuelga los guantes si o si, aunque está bien físicamente. Va al gimnasio 3 veces por semana y es parte del plantel del Verde desde hace casi 20 años. Tuvo un breve paso por Racing de Avellaneda donde compartió inferiores con Diego Milito y el Polaco Bastía, y también defendió en alguna oportunidad un arco de un equipo de la región.
La semana pasada fue titular en el partido Ferro – Argentino, quizás el último clásico dentro de la cancha, porque anuncia que se irá del fútbol. Sueña con que los ex futbolistas puedan hacer aportes organizativos para mejorar la competencia local, un proyecto que tiene avanzado con colegas de otros clubes.
“El entrenador me pidió el viernes que jugara yo porque el arquero titular venía de su viaje de Bariloche. Me tocó un partido soñado en el final de mi carrera un clásico”. Ferro ganó y además atajó un penal.
“En primera debute a los 15 años, hoy juego con chicos que no habían nacido cuando yo jugaba en primera, incluso jugué con algunos de sus padres”. En Ferro está desde los 27 años y llegó allí por otro arquero histórico “me convocó mi amigo Pantera Bengochea”.
Cómo es su relación con los chicos. “En el plantel tiene compañeros de la escuela de mi hija por ejemplo. La juventud ha cambiado, pero creo que es culpa de nosotros y no de los chicos sobre todo en el respeto a las autoridades. Cuando viajamos es difícil porque van escuchando regetón y a mi me gusta el floclore, en el vestuario se escucha música moderna y yo no puedo escuchar nada”, ríe cuando cuenta esas historias.
Cuando tenía 18 años le ofrecieron probarse en Estudiantes, pero cuando llegó ya no probaban arqueros, así que un amigo lo conectó en Racing donde jugó un año en la Cuarta División. Era 1998, el año de la crisis institucional que casi termina con el remate del Club. “No teníamos pelotas para entrenar, ni ropa, a veces te ponías medias distintas porque no había”, compartió vestuario con Diego Milito, el Polaco Bastia y el Chiche Arano, “los dos primeros unos grandes señores y el tercero no tano, no era buen compañero”, recordó.
Pero una lesión lo dejó afuera. “Me fracturé la mano y no alcanzamos a hacer contrato aún tenía edad para Cuarta pero no fue fácil la recuperación de la mano y la operación y los gastos médicos. 2 meses con el yeso era difícil de sostenerse a mi me ayudaba mi familia pero era difícil prolongarlo y quedamos libre. Tuve la posibilidad de ir a Cambaceres pero Atlético me ofreció un trabajo y me vine”.
El año en Avellaneda “fue una buena experiencia, estábamos en nivel, teníamos conceptos incorporados que incluso arqueros que venían de equipos de AFA no los tenían” dice.
Aunque no viene de familia futbolera, él dice que es enfermo de este deporte y “siempre me gustó el arco”. Aclara entonces “si sos flojo de cabeza no podes ser arquero porque es la posición más ingrata, podes tener un partido terrible y te equivocas en una y perdés el partido. El delantero erra 10 goles y nadie se acuerda, del error del arquero se acuerdan todos. Si no estás fortalecido mentalmente no salís más del pozo que te genera un error. No podes quedarte con la jugada anterior, es borron y cuenta nueva”.
Quiere colaborar desde afuera cuando se retire. Habla con Nacho Concepcion del FBCA del aporte que pueden hacer los ex jugadores para una mejor organización.
“El arco me hizo conocido en mi ciudad, en el fútbol, me dio todo. En la cancha conocí hasta la madre de mis hijos, es decir me dio todo. Estoy agradecido con el fútbol, el deporte te ayuda para la vida. Gracias al fútbol estuve en la fiesta del Deporte junto a Germán Lauro y al Tecla Farias que eran unos monstruos. El fútbol te da muchos amigos, incluso de otros clubes”.

El “Vasco” Azurabarrena: historia de un arquero que deja su huella en las canchas locales
Damián Azurabarrena había atajado el sábado en la cuarta división de Atlético y el DT de primera, Hugo Aramburu, le pidió que se presentara el domingo para ir al banco de la Categoría Mayor así iba agarrando confianza. Pero cuando al otro día atravesó la puerta del vestuario la situación…

Otras noticias







