Personajes

La pasión de Brúa: a los 74 años entrena, sufre y respira básquet como el primer día

Hay que hacer una confesión de partes. Cómo surge una nota periodística en el interior. Cómo es la cocina. Aquí, sí, donde nos conocemos todos y los periodistas trabajamos de todo un poco no sólo de cronistas. A veces porque la curiosidad y el olfato te conducen descubrir algo, otras porque alguien te avisa de algún hecho, y en otras porque algún amigo te alcanza una foto y te dice “mirá este tipo, la edad que tiene y vive esta pasión como el primer día”.

El amigo nos muestra una foto de Oscar Brúa, desparramado en el piso, en cuatro patas explicando una táctica a los jugadores. Es una foto tomada en un minuto pedido, es un instante que revela todo sobre este hombre de 74 años que hace 50 que dirige básquet y si bien supo habitar la elite y codearse con los grandes, hoy conduce un modestísimo equipo de la UTN al que le pone las mismas ganas, la misma pasión y entusiasmo como si estuviera dirigiendo a profesionales y con 30 años menos. ¿Cómo hace?

Entonces hacemos sonar el teléfono de Brúa. Lo llamamos de la radio. “Uno mantiene el fuego todavía, mi familia me dice que tengo que dirigir más tranquilo porque soy grande, pero yo le pongo mucha pasión. En el partido a veces dando indicaciones, haciendo un esquema en la tablita que es lo único que tengo de la NBA que traje de EE.UU.”, dijo ayer en el programa OESTE BA RADIO DE FM OMEGA.

Entonces habló de la foto que fue el disparador de la llamada. “Esa foto es del partido de anoche que perdimos con Deportivo Argentino. Nosotros tenemos un equipo modesto pero un hermoso caudal humano con los chicos de la UTN. Jugamos sin refuerzos. Es poco el tiempo que podemos entrenar porque los chicos trabajan, estudian pero el grupo tiene mucha pasión y mucha entrega. Entrenamos en el gimnasio de la ENET que es un lujo”.

Brúa tiene 74 años y no tiene que demostrar más nada a nadie, sin embargo y a pesar de llevar medio siglo dirigiendo todos los años rinde y revalida el nivel 3 el más alto de los que pueden dirigir. “Yo digo que soy un maestro, un viejo maestro. No me gusta decir que soy técnico ni entrenador”.

“Trato de estar actualizado siempre, no me  gusta quedarme, el básquet cambió. Se cambia la forma de jugar y uno trata de ir aprendiendo todo el tiempo”.

En sus primeros años, Oscar Brúa practicó natación, lanzamiento de bala y jabalina y fútbol, pero fue el básquet su amor incondicional. Hoy dice que mira fútbol para ver tácticas y estrategias.

“No ganamos nunca venimos perdiendo (ríe), pero apuntamos al próximo torneo. Los chicos le ponen todo, nos felicitan siempre los rivales porque tenemos un juego lindo y los complicamos. Las derrotas duelen pero lo tomamos con calma porque queremos conservar el grupo, no queremos romper al grupo. Para mí, no importa que tengas 18 ó 40 años si tenés ganas de aprender vas a tener lugar en mi equipo”, toda una definición de un entrenador histórico o un maestro como le gusta que lo denominen.