Personajes

Pablo Reyero, el artista de lo abstracto que nos invita a sumergirnos en un mar de imágenes

Una gota que cae arriba de otra gota y dibuja una imagen infinita, trazada por líneas sin sentido en una gama de colores tan diversos como ángulos para detenernos frente al lienzo. La obra de Pablo Reyero está ahí, quieta pero generando una revolución permanente, a la que nos invita el arte abstracto donde este artista trenquelauquense es una figura destacada.
Claro que él no cree todo eso. Ni siquiera le gusta escuchar que lo llamen artista. Se define como autodidacta, alguien a quien “le costaba mucho dibujar” cuando era chico por eso –dice- recurrió al plano de lo abstracto, para inundarnos con un mar de imágenes y sentidos.
Su obra estará en exposición durante 2 semanas en el hall del Concejo Deliberante trenquelauquense, y en una entrevista con el programa OESTA BA RADIO DE FM OMEGA habló sobre el arte y los sentidos.
“He llegado a hacer trabajos con la luz apagada para no influenciarme con lo hago. Mi pintura es muy gestual, son movimientos que se plasman, veo muchas imágenes que tienen una forma natural y espontánea de hacerse; por eso pinto de manera automática y la cabeza con un vacío total. Prácticamente trabajo sin luz, son movimientos para encontrar las imágenes que no siempre quedan como las pensás” reveló corriendo el velo sobre el momento más sagrado de un artista: la composición.
Reyero es muy autoexigente, tanto que se confiesa al aire: “Soy muy creativo para inspirarme, pero no finalmente para desarrollarlo, quizás en ese proceso me pongo tenso o nervioso y quizás no estoy a la altura de lo que imagino”.
¿Y qué significa el arte abstracto?, Reyero responde: “Es un paisaje abstracto, el paisaje son las líneas, con el cruce de los colores, uno hace como un paisaje abstracto, el que lo mira encuentra lo que la imaginación le sugiere, es libre. Cada uno encuentra sus imágenes y sensaciones, no hay nada, no hay una imagen real, es abstracto es como mirar las nubes, cada uno tiene su enfoque y focaliza en distintos lugares y tiene que ver con la capacidad de imaginación que lo mira”.
“Hay gente que se engancha enseguida y queda fascinada, y están los que pasan y se quedan 2 segundos en la obra y siguen”.
UN ARTISTA PLENO
A Reyero no le gustan las entrevistas periodísticas ni tampoco que lo llamen artista. “No me quiero arrogar la categoría de artista, yo pinto; juego a crear. Después la trascendencia de lo que hacés termina definiendo qué es arte o no”.
Sigue: “No tengo aprendizaje, no sé dibujar, soy autodidacta, sólo trato de copiar las cosas que se forman solas, las imágenes que veo casuales y tratar de llevarlo a la pintura con técnicas que yo mismo creo. Una gota que cae arriba de otra gota el mundo infinito de las imágenes es donde tengo agudizado la imaginación”, revela.
Dónde nació esta pasión. “En la escuela pintaba con lapicera, pero hacía líneas porque no sé dibujar, por eso busqué la manera de expresarme encontré el mundo de las imágenes y siempre busqué lo desconocido; los misterios de lo abstracto que te da más posibilidades”.
En el final, destacó que Trenque Lauquen “tiene una gran cantidad de arte oculto que a veces no se logran desarrollar porque no hay mucho para mostrarse” e instó a crear aquí un centro cultural para mostrar pinturas, teatro, música y poesía.