Raúl Orellana es el parámetro del viejo médico de pueblo. Hoy a los 74 años, ya está jubilado pero todo el mundo lo reconoce y le muestra su afecto. Señala que eso es lo más importante tras una larga historia vinculada a la medicina.
Raúl es la tercera generación de una familia dedicada a la medicina, y es padre de un médico, por lo que tradición continúa. Entrevistado en FM Tiempo 91.5 Mhz repasó su historia de vida, agradeció a la comunidad por los años de profesión y contó cómo pasa sus días de jubilado en los que tiene varias actividades.
“No sé si soy amigo de todos, si soy bien conocido, tengo buena relación con todos. En los pueblos chicos nos conocemos todos” dijo. Su abuelo Pedro T. Orellana llegó a la ciudad como médico militar, “conoció a mi abuela y se instaló en Trenque Lauquen, junto al Dr. Magdalena hizo la primera operación que es una amputación de una pierna. El hermano de mi abuelo, Ricardo, también médico se instaló en Trenque Lauquen y es uno de los fundadores de La Primera. Mi padre, que se llamaba Raúl fue médico y fue director del centro materno infantil, soy la tercera generación y mi hijo Mariano que también es médico es la cuarta”.
Asume que fue médico de una etapa que ya pasó y que tenían otra relación con los pacientes. “En mi generación todos tenían nuestro número, era una linda medicina yo iba a la casa de los pacientes, conocía a la familia, a los vecinos a todos, eso nos daba una aproximación porque al paciente hay que escucharlo, y con eso tenés el 70% de la curación. Porque el porcentaje de la enfermedad es bajo, que muchas veces llega por un estado emocional. Yo era lento atendiendo, por esto de escuchar a la gente”.
De su época quedan en actividad “el Dr. Grossi y el Dr. De la Mata, a mi me hubiera gustado seguir, con el tema de la visión no quería seguir en el quirófano pero sí podía seguir en el consultorio. El tema es que los gastos fijos y esas cosas hacían difícil y mi familia me pidió que me jubilara”.
-Vos sos de una generación de médicos que no hizo plata.
-Jaja claro si; no tengo propiedades. Mi mayor tesoro es la familia y la cordialidad de mi pueblo, tengo un buen trato y recibimiento de la gente. Vinimos aquí con las manos vacías y así nos vamos, si te sobró plata cuando te morís es porque hiciste mal las cuentas. Para mí lo más importante es la familia, los hijos, mis nietos.
-¿Y qué estás haciendo ahora?
-Tengo el complejo que se me atrofien las neuronas, fui a una psicopedagagoa Pilar que me hizo los estudios y me dijo que está todo bien y entonces mis hijos me dicen “vos te haces el boludo”. Pero como quiero que las neuronas trabajen empecé a hacer un curso de inglés con unos chicos jóvenes, el inglés fue algo que me costó mucho y entonces lo estudio porque es difícil para mi y me hace trabajar mucho. Lo hablo tarzanescamente y con señas (ríe) mi profe Nico y los compañeros que tengo son muy piolas.
-Pero hacés muchas cosas más, porque casi no tenés tiempo para la entrevista.
-Sí, también hace más de un año curso Italiano, ya estudié antes porque viajé a Italia y lo estudio porque me encanta el idioma, tiene más que ver con nosotros con el español, el inglés me es más difícil. Mi profesora es Mónica. Además voy al gimnasio con Ezequiel Corea que me exige mucho, vamos juntos con Memo Ruiz que tiene mi edad, nos conocemos de toda la vida, fuimos juntos a la escuela y jugamos junto al fútbol él en Ferro y yo en Argentino, que le pegué unas cuentas patadas (ríe).
También camino todos los días entre 8 y 10 kilómetros y por último voy a Herrería en el CFP 401. Estoy aprendiendo a soldar, ahora queremos hacer la estructura metálica de una mesa grande para comer asados los fines de semana en el patio, la parte social es fundamental y ahí tengo muchos amigos de la calle y de distintos lugares. Para que las neuronas funcionen mejor tenes que aprender algo que no conoces, que te sea difícil, salir de la zona confort.
También dijo que le gusta la lectura ahora está leyendo “El Jugador” de Dostoievski “nunca fui un gran lector de literatura porque la postergué por el trabajo y ahora leo lo que no pude leer en su momento” y le gusta mirar series “acabo de terminar las 8 temporadas de Black List”.
“No me quiero quedar para nada, con mi generación de médicos nos juntamos una vez al año y también cada tanto nos vemos los que estamos en Trenque Lauquen”.
UN HOMBRE DE LA MEDICINA
“La medicina me dejó muchas satisfacciones la calidez humana, los afectos son muchos. Cuando mi hijo tuvo un accidente automovilístico que fue grave, mucha gente me ofreció plata y tenía hasta 10 autos estacionados en la calle que me prestaban para que pudiera manejarme en la ciudad porque me había quedado sin auto”.
Y dedicó especiales palabras para Trenque Lauquen “el pueblo es mi casa, mucha gente de los primeros pacientes que aún me vienen a consultar a mi casa, me preguntan a quiénes pueden ver y esas cosas, a mi nunca me desagradó que me llamaran o que me consultaran”.
“La medicina te da la oportunidad de ser solidario, de escuchar a tus vecinos, son herramientas que te da para interactuar con la gente. Mi lugar en el mundo es Trenque Lauquen, la ciudad y su gente” concluyó.









