Pueblos Trenque Lauquen

Estación La Zanja, un paraje cargado de historia

A 24 kilómetros de la ciudad cabecera es un lugar muy visitado por quienes hacen ciclismo o pasean los fines de semana. Su escuela se mantiene abierta y viven algunas familias. Supo ser un lugar de mucha actividad social.

 

Sin lugar a dudas la Estación La Zanja debe ser uno de los parajes rurales con mayor frecuencia de visitantes los domingos de sol. Es que su cercanía a la ciudad cabecera (24 km) lo convierte en una meta para los ciclistas ocasionales, para los paseanderos en auto con termo y mate, y hasta más de uno hace caminatas de largo aliento por ese lugar.

Está a la vuelta de la esquina de la ciudad cabecera de Trenque Lauquen, aunque parece detenida en el tiempo. Al vagón abandonado a la vera de la calle y las vías del Ferrocarril, le quedan pocas maderas. El viento, el sol, la lluvia y los vándalos se han encargado de quitarle vida a la unidad que tiene fecha en sus ruedas: 1955.

La escuela primaria Nro. 19 sigue intacta. Alberga a un gran número de chicos, y la comunidad educativa se reúne en torno a esta entidad. Del resto queda poco, la vieja estación y las demás dependencias del Ferrocarril se encuentran en mal estado. El predio es ocupado en parte por una empresa agropecuaria y también por familias que crían animales. Hay una historia que aún de pie nos interroga sobre lo poco que estamos haciendo para conservarla.

Para conocer más sobre este lugar que está acá no más, leemos la publicación “El Andén” editado en 2002 por la Municipalidad con la historia de las comunidades rurales. Allí se lee que el paraje nació con la llega del ramal de tren de Trenque Lauquen a Toay en 1897. “La población estuvo compuesta por una colonia ferroviaria y el resto por una colonia agrícola”. El primer poblador fue Carlos Rosaschi, en 1887 cuando aún no pasaba el tren.

El edificio que ocupa actualmente la escuela fue construido para ese fin por orden del señor Virgilio Gregorini en 1931. La primera maestra fue la señora Eleuteria Dolores de Morando. –“Fueron sus primeros alumnos niños de la colonia La Lía, hijos de empleados ferroviarios y vecinos del paraje; muchos de ellos contaban con más de 14 años ya que sólo había maestros particulares en la zona”.

La escuela “funciona en forma ininterrumpida, aún en época de inundaciones, en que los docentes llegaban en los medios que se lo permitían, tren, la zorra, tractor, a dedo; y en 1989 se crea el SEIM” que es el primero de Trenque Lauquen, la escuela pasa así a contar con educación inicial y de primaria.

Pero esto ya es historia contemporánea y entonces hacemos el llamado para contactar a una de las personas que más sabe sobre este segmento histórico: Patricia Urizar, ex directora de la escuela de La Zanja. Estuvo allí 16 años.

Patricia es la esposa del ex Intendente Municipal, Juan Carlos Font. Fue además directora de Cultura del Municipio. En su casa de la ciudad cabecera, cuenta: “La Zanja nace como una colonia ferroviaria, lo que hoy está como paraje son vestigios de lo que fue como colonia, la población es muy escasa, actualmente funciona la escuela primaria y están habilitadas algunas casas que fueron del Ferrocarril”.

Pero en su época de gloria “hubo un club deportivo, un destacamento policial y mucha actividad social. Vivían en la zona empleados del FFCC que eran muchos por eso hay varias viviendas en ese lugar. Y también asistían a la escuela de los puestos de estancias y campos vecinos y al estar el club social y deportivo había mucha actividad”, cuenta la docente jubilada. El club también nació en 1931.

Cuál es la relación de Patricia Urizar con Estación La Zanja. “Fui a trabajar a la escuela en el año 1988 era una escuela primaria, tenía a mi cargo de primero a séptimo grado, había varias familias residiendo entonces se creó el primer SEIM, estuve 16 años”.

Pero no sólo se vistió de delantal y tiza en mano, Urizar se hizo parte de la comunidad rural de La Zanja. “Después empezamos a trabajar con la comunidad se fue dando de manera natural y se formó una agrupación tradicionalista y una agrupación folclórica que perdura hasta nuestros días que siempre que podemos participar lo hacemos”. Se trata de la agrupación tradicionalista “La Zanja de Alsina”, cuyo estandarte conserva en uno de los ambientes de su casa.

Qué pasó de aquel entonces, a este presente. Patricia lo resume así: “La Zanja no escapa al despoblamiento de la zona rural, no sólo en los sectores que tienen estación ferroviaria, también las otras. Las escuelas rurales tienen hoy una matrícula muy reducida, yo estuve en escuelas que tenían muchos alumnos y hoy están cerradas. Nosotros vivimos hasta hace poco en la zona de Martín Fierro y casi no teníamos vecinos”.