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Taxistas, un oficio en vía de extinción en Trenque Lauquen

 

“Sí, esa es una verdad. Si querés escribir que estamos en vía de extinción esa es una realidad” dice Juan Carlos mientras abre la puerta de su Renault Megane color gris. Es uno de los tres taxistas que pasan las tardes en la parada de la Terminal, una de las dos estaciones que quedan en toda la ciudad.

Juan Carlos, Manolo y Marcelo son casi como los últimos sobrevivientes de la raza de los taxistas en Trenque Lauquen. Hoy hay 7 vecinos trabajando de este oficio, y no es una estimación, son 7 ni uno más ni uno menos. Si bien la Municipalidad tiene otorgadas 108 licencias, gran parte de los que las retiraron años atrás fallecieron y muchos otros no ejercen ese oficio, pero nunca las dieron de bajas y son intransferibles.

Los 7 taxistas de Trenque Lauquen son una especie en vía de extinción. Tanto es así que ni siquiera lo que ocurre con este servicio de transporte público pasa por el radar del Concejo Deliberante que la última vez que actualizó el valor de la bajada de bandera fue en el año 2014, a través de la ordenanza 4140 de hace 4 años.

¿Por qué nadie quiere ser taxista en Trenque Lauquen? El servicio requiere de un reloj homologado que cuesta no menos de 6 mil pesos y este oficio tiene que ver más con lo vocacional para personas jubiladas. La diferencia con el remisero es que este último sale en búsqueda de una oportunidad laboral rápida, y entra y sale del mercado de manera instantánea.

Los costos del combustible, la reparación de los vehículos, las cubiertas, etc. hacen que cada vez menos gente quiera ser taxista. Además, libran a diario una guerra silenciosa con remiseros y “autos truchos” dicen que levantan pasajeros en los lugares reservados para taxis. También se llevan las críticas de los vecinos que reclaman que cuando llegan a la madrugada en colectivos nunca hay taxis. La verdad es que son muy pocos los que los conducen y no dan abasto a esa hora.

En el año 2000 la Municipalidad tomó el toro por las astas y reguló un servicio que se había ido de madres porque existían paradas fijas y se vendían los lugares a precio dólar. Eran las épocas de vacas gordas para el servicio y todos querían entrar al negocio. Hoy, no queda nadie de aquella época y la rentabilidad se esfumó como arena entre los dedos. Todos emigraron a otros trabajos y abandonaron el oficio.

Las paradas de la calle 25 de Mayo; la de Villegas y Nueve de Julio y la de Cuello y Villegas fueron levantadas porque no se usaban y eran un estorbo urbano. Quedan sólo dos paradas y 7 taxistas. Quizás en poco tiempo, los carteles de taxis aún plantados en la ciudad, sean postales de un tiempo pasado.