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Thompson y los pequeños pueblos frente al futuro

 

Es la hora de la siesta, y como en todos nuestros pueblos de la región las calles se vacían. Pero Ingeniero Thompson tiene una dinámica propia que vive y late a pesar de la hora y la aportan los chicos, los que concurren a la Escuela Albergue, quizás el corazón de esta pequeña localidad que le inyecta vida y dinamismo. Siempre donde están los chicos, donde hay juventud; hay pujanza, dinamismo y ganas de vivir y salir adelante.

En eso anda Ingeniero Thompson, sobreponiéndose a las embates de la modernidad que se ensaña contra los pueblos chicos, porque las actividades comerciales agropecuarias que por excelencia dominan estas zonas cada vez necesitan menos personal y porque los chicos van a cazar sueños a ciudades más grandes y entonces la población se estanca y cada vez son menos. Hoy en Thompson, se calcula que viven 150 habitantes.

Ingeniero Thompson pertenece al distrito de Tres Lomas, y está muy cerca también de Salliqueló. La fecha establecida como fundación es el 12 de mayo de 1902, aunque las primeras noticias que se tienen datan de 1881 cuando el señor Pedro María Moreno Ullos compró al gobierno el campo que rodeaba este lugar denominado Las Charas.

La escritura la firmó el Presidente Julio Argentino Roca. El 1 de noviembre de 1900 se inaugura la estación, la que también se llamará Las Charas. El cambio de nombre a Ingeniero Thompson realizado en 1909 se debe a la similitud con otras estaciones, que traía aparejados inconvenientes con los mensajes telegráficos, según consigna la historia.

Presente

En la década del 90 vivían allí más de 300 personas pero en ese momento comenzó a desgranarse y residen aproximadamente 150 dice el Secretario General de la Municipalidad, Carlos Dressen, a cargo de la localidad que no tiene delegado.

La Municipalidad invirtió fuerte en el último tiempo en educación, entendiendo que es lo que le da vida a la comunidad, construyó el edificio del anexo secundario para que los chicos cursen allí. “La ciudad gira alrededor de la escuela albergue que los chicos están de lunes a viernes, está el jardín y el anexo del secundario que hicimos gracias al fondo educativo el año pasado” dice Dressen.

Cuando asumió esta gestión municipal, dijo el entrevistado, pensaron en nombrar un delegado pero “no encontramos en Thompson alguien con ganas de tomar la posta, pensamos en algún momento en poner un delegado de 3 Lomas, pero tampoco eso fue posible así que bueno yo voy dos veces por semana, el intendente también va una vez por semana y un coordinador que va y viene todos los días. Hay 18 kilómetros y un contacto permanente”.

La salud, es un aspecto clave de la comunidad, dice Dressen “nosotros apostamos mucho a la salud, porque antes había sólo una enfermera en algunos horarios, nosotros logramos que varios profesionales de distintas especialidades atiendan una vez por semana. Hace 3 años tomamos la decisión de que la ambulancia esté en la ciudad cabecera porque su utilización allí era muy reducida y una ambulancia desde aquí tarda sólo 5 minutos”.

Educación

Además del anexo secundario, el Municipio construyó un playón deportivo y realizó reparaciones en la escuela albergue “también hicimos 3 casas sociales para madres solteras que no tienen capacidad contributiva. Hicimos 1800 metros de cordón cuneta y a futuro queremos llevar el pavimento. También realizamos la limpieza de todos los canales pluviales de Thompson”, sostuvo el funcionario.

Los habitantes de Thompson “tienen un sentido de pertenencia tremendo, es un orgullo de ser thompseño. La mayor demanda siempre es salud, vivienda y trabajo, en todos los aspectos hemos hecho cosas pero en lo laboral es lo más difícil llegamos primero con una cooperativa de trabajo y hemos buscado empresas que quieran radicarse allí y ha sido difícil”.

La localidad luce muy prolija y limpia, con pavimento en sus calles principales, y una plaza muy cuidada. Además, el predio ferroviario marca el deterioro del servicio como en toda la región con una estación que ha sido una pieza arquitectónica y hoy no puede ocultar el paso del tiempo y la falta de mantenimiento.

Es la hora de la siesta y el griterío de los chicos en la clase le aporta vida a la ciudad. Afuera las calles no tienen movimiento, el viento de los primeros días de octubre mueve árboles y cartelería generando ruido y bullicio para que este presente no se duerma.