“Atlético de abraza, te contiene” dice Julio Uritzberea, el profe que impulsa que todos terminen el secundario

Volvió al Club Atlético donde se crió, esta vez como preparador físico. Pero lo que empezó como una devolución afectiva terminó siendo mucho más: hoy impulsa el Plan FinEs en la institución para que jugadores y vecinos del barrio puedan terminar el secundario.

Julio Urtizberea tiene 54 años y lleva más de cuatro décadas vinculado al Club Atlético de Trenque Lauquen. Fue jugador desde los 11, se retiró, trabajó afuera de la institución durante un tiempo, y el año pasado encontró la oportunidad de volver. Lo llamaron porque no tenían preparador físico. No lo dudó.
“El club de mis amores, el club de mi vida, el que me contuvo en mi niñez, en mi juventud, en mi adolescencia. Yo siempre dije: el día que pueda y que me necesiten, estoy”, recuerda en una entrevista con la FM Tiempo 91.5.
Lo que iba a ser una colaboración puntual para primera y tercera se fue extendiendo naturalmente. Al terminar el campeonato lo convocaron para trabajar con las chicas. A fin de año, para las categorías formativas. Hoy Julio tiene la semana completa ocupada, de martes a domingo, con jugadores de sexta, quinta, cuarta, tercera y primera.
“Disfruto. Tengo un grupo de chicos y chicas espectaculares que te hacen pasarla muy bien, que responden. Es muy gratificante”, dice. Y agrega algo que lo define: “Atlético es Atlético. El que vivió una etapa de su vida en Atlético, sos indio toda tu vida. No hay otra chance.”
Cuando habla de Atlético, a Julio se le quiebra la voz. Recuerda los fideos del comedor de los jueves, en épocas en que en su casa las cosas estaban complicadas. “Muchos de los chicos se iban con la bandejita y yo también pasaba por lo mismo. No te dabas cuenta, y después con el tiempo te fuiste dando cuenta y decís: ah, lo que es el club”, reflexiona. “Poder volver ahora de grande a devolver, a retribuir todo eso, me llena el corazón”.
Esa gratitud no es decorativa. Es el motor de lo que viene.
EDUCAR PARA CRECER
Todo empezó con un currículum. Uno de los jugadores había quedado sin trabajo y Julio le ofreció ayuda para buscar. Cuando lo tuvo en la mano leyó: “primario completo, secundario incompleto”. Poco después, en un viaje a un amistoso, otro chico le contó que tampoco tenía el secundario terminado.
“¿Cómo que no tenés el secundario? Entonces me digo, ¿qué tenemos que hacer? Acá hay que buscarle la vuelta, porque es muy difícil poder encontrar un trabajo sin un título secundario hoy en día. Un trabajo en blanco, un trabajo más digno, un trabajo que no te destroce”, cuenta.
Con esa pregunta como brújula, Julio empezó a moverse. Fue al Centro de Formación Laboral Jorge Barracchia buscando cursos. Ahí le dijeron que el secundario para adultos estaba en la Escuela 48, bajo el Plan FinEs, gestionado por Daniel Toselli. Fue para allá.
La secretaria, Cecilia, lo escuchó y lo sorprendió con una propuesta: “Mirá, Julio, por lo que me estás contando, creo que lo ideal sería poder tener una sede en el club.” La idea lo entusiasmó de inmediato. Si los chicos van a entrenar, podrían ir dos horas antes a clases y quedarse después. Todo en el mismo lugar.
LA CARRERA CONTRA EL RELOJ
Lo que siguió fue una carrera contra el tiempo. Eso fue hace diez días. Julio planteó la idea a los jugadores de tercera y primera —la franja etaria para el Plan FinEs— para saber con cuántos podían contar. La respuesta lo sorprendió.
“A más de uno le salió una sonrisa. ‘Puedo terminar el secundario, qué bueno’. Después me decían: ‘Con el papelito voy a pedir trabajo en la estación de servicio, ya no me ensucio más’. Todos decían qué lindo”, recuerda emocionado.
El trámite, sin embargo, no fue sencillo. Todo debía gestionarse en febrero. El viernes no hubo respuesta. El lunes, cuando Julio fue a preguntar, le dijeron que era imposible. “Ay, con la ilusión que tenían los chicos”, pensó. Pero la gente del Plan FinEs hizo un intento más. Media hora después lo llamaron: “Lo abrimos.”
Este martes arrancaron las clases. Hay 17 o 18 alumnos anotados formalmente, aunque el número sigue creciendo porque Julio se caminó el centro, avisó en los negocios, y fueron apareciendo hermanos, vecinos, conocidos. El Plan FinEs tiene un mecanismo personalizado: los que deben dos materias reciben un plan específico, los que deben un año o dos, otro distinto. Las clases son los lunes, martes y miércoles de 18:30 a 20:30, en un salón del propio club con capacidad para 60 personas.
LA MISIÓN SOCIAL DEL CLUB
Para entender por qué esto importa tanto, hay que entender qué es el Club Atlético para Julio Urtizberea. No es una institución deportiva. Es, en sus palabras, “el nido de los pobres”.
“Atlético abraza al más postergado. Ahí está el que tiene características especiales diferentes, ahí está el que tiene una situación social complicada, ahí está el barrio. Y Atlético no te deja afuera”, dice. La contracara de ese abrazo es la complejidad que implica sostenerlo: chicos que no tienen botines, que no pueden hacerse una revisación médica porque no tienen mutual, que entrenan con el cuerpo al límite porque no tienen una nutrición adecuada.
Él entró como preparador físico y no pudo hacerse el distraído. “Atlético es esto. Me emociona mucho hablar de Atlético porque sigue siendo lo mismo que era cuando yo tenía 11 años: abrazando.”
UN CAMPEONATO DIFERENTE
Julio Urtizberea habla de ganar, de competir, de querer el campeonato deportivo. Pero cuando le preguntan qué representa este proyecto educativo, no tiene dudas.
“Que los chicos puedan terminar este año con el secundario, para mí ya somos campeones. Este es el campeonato de la vida. El otro, la pelota entra y sale, pega en el palo y se va. Pero esto realmente le da herramienta a los pibes para que el día de mañana tengan una posibilidad más.”
El mercado laboral es exigente. Hay personas con título universitario buscando trabajo. Tener el secundario incompleto no solo cierra puertas: también baja la autoestima. “Vos sabés lo que significa salir a la calle y que te pregunten qué título tenés, y responder que solo tenés el primario. Te apichona totalmente”, explica.
Por eso el Plan FinEs en Atlético es, para él, más que una iniciativa educativa. Es una apuesta a la movilidad social, a la autoestima, a la posibilidad concreta de que un chico del barrio camine menos para conseguir un trabajo mejor. “Por ahí mis viejos no terminaron, pero yo termino”, resume la lógica que espera que se instale.
Las clases ya arrancaron. El salón está listo. Los docentes están puestos por el Plan FinEs. La comisión del club abrió las puertas sin dudarlo. Y Julio Urtizberea, que volvió a su club para devolver lo que recibió, terminó construyendo algo que excede con creces la preparación física.
“Fui a buscar un curso y terminé con la escuela secundaria”, dice, y se ríe. Atlético está abierto para todo el mundo.

Otras noticias

feito
Lens
reims
Madesur