La historia de Cristian y Silvina: dejaron todo atrás para vivir viajando

Cristian Nieto y Silvina Beretta dejaron atrás el reloj, la rutina y las cuatro paredes para convertir una Ford Transit en su casa permanente.

Cristian Nieto, un vecino muy conocido en nuestra comunidad, ex Jefe de Bomberos Voluntarios, es ahora un viajero aventurero. Desde hace algunos años cambió su modo de vida, se subió a un motorhome y comenzó a recorrer América Latina de manera nómade.
«Creo que todo tiene un tiempo en la vida y hay que darle paso a los cambios», dice hoy, sentado en el estudio de FM Tiempo 91.5 junto a Silvina Beretta, su compañera de ruta y de vida. Habla con la calma de quien lleva cinco años durmiendo bajo cielos distintos cada semana, de quien aprendió que el horizonte no es un límite sino una invitación.
«Nuestro vehículo es pequeño, pero el patio es enorme”.
La historia de Cristian y Silvina es la de dos personas que se encontraron en el momento justo. Él ya había dado el primer paso: un año antes de que ella se sumara, había iniciado sus primeras travesías, probando los límites de una nueva manera de vivir la vida. Fue en 2022, un 10 de abril, cuando los tres —porque Roberto Carlos, el perro de Silvina, era parte del trato— pusieron rumbo a Mendoza por primera vez como equipo.
«Al principio era una invitación de 30, para ver si se adaptaban», recuerda Cristian. No hicieron falta más de pocas semanas para que la respuesta quedara clara: cuando llegó el momento de volver, Silvina no quería. El experimento se había convertido en vida.
La casa tiene motor. Es una Ford Transit modificada hace más de 15 años como motorhome, que el dúo fue adaptando a medida que aprendía las reglas de otro modo de vivir. Adentro hay una cama, una impresora, un plóter de corte, bicicletas plegables y todo lo que hace falta para no depender de nada que uno no lleve consigo. Energía solar, reservas de agua, provisiones de gas. Y también, desde el primer día, Roberto Carlos: un perro de 15 años que pasó de vida doméstica a aventurero sin escala.
«Pasó de ser un perro domesticado a un perro aventurero», dice Cristian con una sonrisa. El animal incluso protagonizó uno de los episodios más pintorescos del viaje: el cruce frustrado desde Bolivia a Chile por el paso de Oruro, cuando las autoridades fitosanitarias chilenas rechazaron la documentación del can porque no estaba tramitada en Argentina. La solución fue dar media vuelta, bajar hasta la frontera argentina y reingresar a Chile por San Pedro de Atacama. Todo por Roberto Carlos.
EL MAPA QUE SE VA DIBUJANDO SOLO
En cinco años, la dupla recorrió gran parte de Argentina, prácticamente todo Chile, Bolivia, Paraguay, un tramo de Brasil y recientemente Uruguay. No tienen itinerario fijo. Tampoco apuro. «Hacemos pocos kilómetros por mes. Si uno va a las corridas, lo único que conoce es la ruta», explica Cristian. En algunos lugares durmieron una noche; en otros, como en Barra de Chuí, sobre el límite entre Uruguay y Brasil, se quedaron casi veinte días.
La Patagonia argentina y chilena, la carretera austral, el norte argentino con sus caminos de montaña y sus paisajes de otro mundo son, para ellos, los rincones más extraordinarios que pisaron. Pero lo que más valoran no siempre es lo que aparece en las guías. «Conocemos realmente un lugar cuando conocemos a su gente», dice Cristian. Hasta los supermercados les resultan fascinantes: en los productos que elige el común de la gente, leen la cultura de un lugar. «Nosotros no vivimos de vacaciones. Nosotros vivimos viajando”.
La pregunta que todos se hacen —y que a ellos no les molesta responder— es la económica. La Ford Transit lleva adentro una impresora y un plóter de corte. Cristian y Silvina fabrican y venden stickers: de autos clásicos, de personajes, de los lugares que van visitando. Silvina, que antes hacía tortas, aprendió en el camino a hacer macramé de mano de una viajera que conocieron y con quien siguen en contacto. Para los emprendedores y comerciantes de cada pueblo, también elaboran etiquetas a medida.
«El gasto más significativo es el combustible. El resto es comer, y uno tiene que comer en cualquier parte», resume Silvina con pragmatismo. Llevan una aplicación donde registran cada gasto y cuando la curva sube, frenan. La vida nómade, dicen, cuesta bastante menos que la vida en la ciudad, donde el consumo se alimenta de costumbres y de apariencias que en la ruta pierden todo sentido.
A Trenque Lauquen vuelven dos veces al año. Se quedan unas semanas, comen asado con la familia, saludan a los amigos. Y después, inevitablemente, sienten el llamado. «Ni bien llegamos ya queremos irnos», admite Silvina sin culpa. El lugar siempre es el mismo; el mundo afuera, no.
Colombia está en el horizonte, aunque sin fecha. También queda la cuenta pendiente de algunos rincones del inmenso Brasil. Mientras tanto, el canal de WhatsApp «Transitando Nuestra Vida» va recibiendo imágenes y relatos de los que los siguen desde lejos, desde sus propias rutinas, con la mezcla de admiración e irresolución que produce quien encuentra el coraje de hacer lo que muchos sueñan. Cristian y Silvina no tienen destino fijo. Solo tienen, y eso parece alcanzarles, la certeza de que mañana habrá otro camino por descubrir.
DATOS DESTACADOS
Canal de WhatsApp: «Transitando Nuestra Vida»
150.000 km recorrido.
6 países · 1 perro aventurero

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