Pablo Pietrobelli reconocido ingeniero de Trenque Lauquen y titular de una de las desarrolladoras inmobiliarias más importantes de nuestro distrito fue entrevistado en La 96.5 FM y se pronunció sobre temas de urbanismo y crecimiento.
Pietrobelli reconoce que hay dos teorías en pugna sobre el modelo de ciudad. Una apuesta a la expansión horizontal, al estilo de muchas ciudades norteamericanas, con viviendas dispersas hacia la periferia. La otra propone densificar: crecer hacia arriba para que la mancha urbana no se extienda indefinidamente. «Es más fácil poner un caño más grande que hacer dos o tres kilómetros de caño nuevo», grafica al explicar la lógica de la segunda opción.
Sin embargo, el ingeniero tiene su propia postura. «A mí me parece que la escala de Trenque Lauquen es cuatro pisos. No más de eso. Esa es la escala linda», señala. El debate entre densidad y extensión, dice, es uno de los que la ciudad debe seguir dando con continuidad.
EL ASFALTO
Uno de los cuellos de botella que Pietrobelli identifica con claridad es la falta de terrenos con asfalto para atraer empresas de logística. «Tierra hay, terrenos hay, pero terrenos con servicios no hay», apunta. Y agrega que cualquier empresa grande del sector lo exige como condición innegociable: «Hoy las empresas grandes exigen asfalto”.
En ese marco, el ingeniero menciona que la circunvalación sin terminar de asfaltar es un freno concreto al desarrollo. «Uno siempre anda insistiendo que termine de asfaltarse porque tierra hay, pero terrenos con servicios no hay», resume. La cercanía y la distancia relativa de Buenos Aires, sostiene, posiciona a Trenque Lauquen como un potencial centro de distribución logística regional, pero esa oportunidad requiere infraestructura básica que hoy no está disponible en cantidad suficiente.
EL ACCESO
Pero el tema en el que Pietrobelli se detiene con mayor profundidad es el acceso a Trenque Lauquen y menciona varios ciclos de intervenciones, algunas de ellas contradictorias. «Arrancamos con los cuencos, que funcionaron muy bien cuando llueve porque se llenan de agua. Fue una solución prácticamente sin dinero que resolvía el tema del agua de lluvia. Con el tiempo empezamos a pensar que había que solucionar eso», recuerda.
«Ya estamos llegando a una situación donde es casi una obligación tratar de resolverlo. Si la primera respuesta es que es inviable, ya estamos equivocándonos”.
Lo que sigue en el relato de Pietrobelli es una sucesión de intentos fallidos o a medias: la fuente con agua lanzante y luces LED que nunca prosperó, las palmeras que se secaron y se sacaron, el cordón de ciclovía que se puso y se quitó, la bicisenda que lo reemplazó. «Siempre tuvimos soluciones innovadoras en el acceso», dice con ironía. Y concluye que en algún momento habrá colectoras, estacionamiento en 45 grados y el entubamiento de los cuencos, porque la ciudad va a seguir creciendo y lo va a demandar. Por lo que pronosticó que lo que se hace en el presente probablemente haya que reformularlo en unos años.
Sobre el uso del hormigón, el ingeniero pondera sus ventajas —especialmente en vías de tránsito pesado— pero advierte sobre su principal talón de Aquiles: el mantenimiento de las juntas. «Si ese sellado no se hace periódicamente, el agua penetra, se socava y se terminan haciendo huecos peores que el asfalto deteriorado. En Argentina el mantenimiento prácticamente no existe», advierte.
Pietrobelli es taxativo al respecto: «Ya estamos llegando a una situación donde es casi una obligación tratar de resolverlo. Si uno va con la primera respuesta de que es inviable, ya estamos equivocándonos. De alguna manera se tiene que resolver, y en todas las ciudades pasa lo mismo y le buscan la vuelta».
CRECER ORDENADO
El ingeniero aclaró no tener ningún interés político ni vínculos con la Municipalidad o partidos, y que sus reflexiones provienen exclusivamente de su mirada técnica y ciudadana. Desde ese lugar, ve a Trenque Lauquen con potencial pero también con señales de alerta: el crecimiento proyectado a mediados de la década pasada, que ubicaba a la ciudad cerca de los 80.000 habitantes, no se materializó del todo.
«Hay que definir si vamos como prestador de servicios o si tenemos que radicar industrias. Trenque siempre tuvo más una matriz de servicios que de producción», reflexiona. Y cierra con una imagen que resume su filosofía urbanística: «Si vos de a poquito vas metiendo 15 o 20 cuadras de servicios por año, vas llevando los servicios más cerca de la necesidad. Si te quedás muy atrás, después es imposible y te cuesta mucho dinero».
Pablo Pietrobelli se pronunció sobre las obras del acceso “es casi una obligación resolverlo”
El ingeniero civil con décadas de experiencia en estructuras e instalaciones en la región, analizó los desafíos urbanos de la ciudad.

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