Dejó atrás el ejercicio de la abogacía para apostar de lleno a un emprendimiento vinculado con la suplementación deportiva. Pero detrás de Modo Bestia hay mucho más que un comercio: hay una historia de decisiones, aprendizajes, dificultades y una pasión por el deporte que encontró en el running una nueva manera de vivir. Radicado en Trenque Lauquen, Juan Ignacio Lascano también construyó aquí su familia, sus vínculos y un lugar dentro de una comunidad que ya siente como propia.
Abogado de profesión, exasesor letrado de la Policía y docente universitario, decidió hace algunos años dar un giro importante en su vida. Hoy, su tiempo transcurre entre el comercio, la suplementación deportiva y una pasión que creció hasta convertirse en parte fundamental de su rutina: correr.
En Trenque Lauquen muchos lo conocen como Modo Bestia. El nombre nació casi naturalmente, de una expresión que lo acompañó desde chico. «Somos de esa generación a la que le decían: ¿qué hacés, bestia?», recuerda entre risas. Con el tiempo, aquella frase terminó convirtiéndose en una identidad comercial y también en una manera de mostrarse en las redes sociales.
Pero llegar hasta este presente implicó tomar algunas decisiones difíciles. Lascano ejerció la abogacía desde 2012 y trabajó como asesor letrado de la Policía hasta 2022. También tenía un comercio y comenzaba a desarrollar Modo Bestia. La combinación de actividades terminó generándole un desgaste que lo llevó a replantearse sus prioridades.
«Estaba desbordado, no hacía ni una cosa ni la otra», reconoce. En ese proceso también tuvo un peso importante la enfermedad de su compañera Fernanda (sobre quien este diario ya publicó una nota tiempo atrás). La situación familiar lo llevó a detenerse, tomar distancia de algunas obligaciones y mirar las cosas desde otra perspectiva.
«Lo gané en salud», resume sobre aquella decisión. En 2023 puso en pausa su matrícula profesional y comenzó a dedicarse de lleno a la actividad comercial. No reniega de su formación ni de los años de ejercicio. Por el contrario, recuerda con entusiasmo su paso por la docencia universitaria, donde llegó a dar clases de Derecho Penal. Sin embargo, encontró en esta nueva etapa una forma diferente de desarrollar sus intereses.
PASIÓN POR EL DEPORTE
La elección de la suplementación deportiva tampoco fue casual. Desde chico estuvo vinculado con el rugby y siempre tuvo curiosidad por conocer qué herramientas podían ayudar a mejorar el rendimiento físico de los deportistas.
Con el paso del tiempo fue capacitándose. Realizó cursos de nutrición deportiva, nutrición para runners, suplementación y entrenamiento personal. Esa formación le permitió ampliar sus conocimientos y acercarse a un público cada vez más diverso.
Por su local pasan corredores, ciclistas, jugadores de rugby, hockey, vóley, básquet y pádel. También personas que recién comienzan a realizar actividad física y buscan orientación para dar sus primeros pasos.
Sin embargo, hay algo que Juan se ocupa de aclarar cada vez que alguien llega en busca de un producto: los suplementos no reemplazan una buena alimentación ni el descanso, y tampoco sustituyen el asesoramiento profesional.
«El suplemento es accesorio. Lo principal es una buena alimentación, un buen descanso y entrenar. Esos son los tres pilares», explica.
Por eso, cuando alguien se acerca sin experiencia previa o tiene alguna condición particular de salud, recomienda consultar primero con un médico o nutricionista. Su tarea, sostiene, es orientar sobre los productos y sus características, sin ocupar el lugar de los profesionales de la salud.
En un mercado que creció notablemente en los últimos años, también disfruta de mantenerse actualizado sobre las novedades. Geles energéticos, creatina, cafeína, electrolitos, gomitas y distintas alternativas de alimentación para carreras de larga distancia forman parte de un universo que cambia permanentemente.
«Antes hacías deporte y salías a correr. Hoy hay muchísimas herramientas», señala. Incluso cuenta que está probando diferentes opciones de alimentación para los desafíos de montaña que tiene por delante, donde las distancias y las horas de actividad obligan a planificar cada detalle.
EL RUNNING COMO CABLE A TIERRA
Si hay un capítulo que merece una historia aparte es el de su transformación como deportista. Juan llegó al running después de muchos años de rugby, una actividad que practicó desde chico y que lo acompañó durante buena parte de su vida.
Las lesiones comenzaron a pasar factura. Desgarros, problemas físicos y hasta cuatro costillas quebradas fueron parte de una acumulación de golpes que terminó alejándolo de las canchas.
«Los dolores ya no me dejaban recuperarme. Necesitaba buscar algo que no me obligara a estar tres o cuatro meses parado por una lesión», recuerda.
Así comenzó a correr. Al principio, sin grandes pretensiones, intentando recuperar el movimiento y dejar atrás el sedentarismo. Su punto de partida fue de 93 kilos. Hoy está alrededor de los 73, aunque aclara que el cambio más importante no estuvo solamente en la balanza.
El running le permitió encontrar un espacio propio, una actividad que depende exclusivamente de él y en la que cada objetivo representa un desafío personal.
«Al principio me aburría correr solo. Estaba acostumbrado a los deportes de equipo, a tener una pelota. Acá sos vos. Pero encontré un cable a tierra», cuenta.
La evolución fue rápida. Comenzó a participar en competencias, bajó los 40 minutos en los 10 kilómetros de las Fiestas Mayas y luego se animó a los 21 kilómetros en Buenos Aires. También completó tres maratones de 42 kilómetros durante este año.
Sin embargo, la experiencia le enseñó que no siempre se trata de correr más o anotarse en todas las competencias. También aprendió a diferenciar las carreras que sirven como preparación de aquellas en las que realmente busca competir.
«Uno siempre quiere superarse, pero va entendiendo que hay carreras para participar y otras para competir», reflexiona.
UN NUEVO DESAFÍO: LA MONTAÑA
Actualmente, su mirada está puesta en el trail running y el ultratrail, una disciplina que combina resistencia, técnica y adaptación a terrenos muy diferentes de los habituales recorridos urbanos.
El próximo gran objetivo es Patagonia Run, en abril del año que viene, donde se prepara para afrontar una distancia de 70 kilómetros.
El desafío implica modificar buena parte de su entrenamiento. Ya no alcanza con sumar kilómetros sobre el asfalto: necesita trabajar la fuerza, las subidas, las bajadas y la adaptación a terrenos serranos.
En Trenque Lauquen, la llanura representa una dificultad adicional. Por eso, cada quince días intenta viajar para entrenar en escenarios como Villa Ventana, Sierra de los Padres o Tandil.
La preparación demanda tiempo y organización. Su planificación incluye jornadas de alrededor de una hora y media, fondos de mayor duración y dos sesiones de gimnasio adaptadas a las exigencias de la montaña. Cuando se acerque la competencia, el volumen de entrenamiento crecerá considerablemente, cuenta.
También hay una dimensión familiar en ese recorrido. Fernanda comparte la pasión por el deporte y, aunque muchas veces entrenan por separado debido a los diferentes ritmos y planificaciones, encuentran momentos para salir juntos.
UNA CIUDAD QUE LO ADOPTÓ
Juan Ignacio no nació en Trenque Lauquen. Es oriundo de Rufino, Santa Fe, donde comenzó a jugar al rugby y se formó deportivamente en Los Pampas. Sin embargo, con el paso de los años construyó en esta ciudad un proyecto de vida.
«Me encanta Trenque Lauquen. Ya me considero un trenquelauquense más», afirma.
Aquí formó su familia, desarrolló su emprendimiento y generó vínculos que trascendieron lo comercial. En su local no solamente se venden suplementos. Muchas veces, quienes se acercan terminan compartiendo una charla sobre una próxima carrera, un entrenamiento o algún desafío personal.
Esa cercanía también es parte de su estrategia de comunicación. Juan disfruta de mostrarse en las redes sociales, hablar frente a una cámara y explicar aquello que conoce. Entiende que hoy la confianza también se construye desde la visibilidad.
«Más allá de vender un producto, la gente viene a charlar, a comentar. Me gusta interesarme por lo que están preparando, qué están haciendo», cuenta.
Además, dentro de sus posibilidades, acompaña a deportistas locales, colaborando con algunos de ellos en sus preparaciones. Sabe que competir en un nivel exigente implica gastos importantes y que la situación económica muchas veces dificulta sostener una carrera deportiva.

Juan Ignacio Lascano, de abogado a Modo Bestia: una historia de cambios, deporte y superación personal
Dejó atrás el ejercicio de la abogacía para apostar de lleno a un emprendimiento vinculado con la suplementación deportiva.

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