El trabajo de los clubes de barrio “A veces pienso que estamos en la trinchera” reflexionó Ezequiel Marelli

El presidente de Monumental, repasó el difícil momento económico que atraviesan los clubes, el crecimiento social de la institución y el rol que cumplen los dirigentes y profesores en la vida de los chicos de Trenque Lauquen.

En medio de una coyuntura económica compleja para las instituciones sociales, el presidente de Monumental, Ezequiel Marelli, visitó los estudios de FM Tiempo 91.5 para hablar de la actualidad del club y de los desafíos que enfrentan las entidades de barrio. Con una mirada centrada en lo social por encima de lo deportivo, el dirigente repasó obras en marcha, actividades solidarias, el crecimiento de la masa societaria y la importancia del trabajo de los profesores como sostén afectivo de chicos y chicas del barrio. No pudo evitar emocionarse al hacerlo.
— ¿En qué anda Monumental?
—Monumental anda bien. Estamos en una época de transición donde hoy por hoy la economía está muy difícil, sobre todo para los clubes sociales. Está muy difícil sostener la estructura, sostener los empleos. Pensar en crecer hoy es complejo. Nosotros, desde la comisión directiva, tomamos la decisión de frenar un poco y pensar en sostener la situación, la estructura, el club, las actividades, no achicarnos en nada. Y en la medida que podamos, vamos a crecer.
— ¿Frenar qué, por ejemplo?
—Estamos terminando un proyecto de vestuarios, un proyecto grande para el club, que el día que lo terminemos va a ser muy importante para nuestro fútbol, porque es un espacio nuevo, a cero. Pero está difícil. Habíamos planificado terminarlo para marzo o abril y no pudimos. Hacemos actividades que nos están yendo bien, pero la plata realmente no alcanza. La sábana es corta, es complicado en estos tiempos.
— ¿Cuántas actividades tiene hoy el club y cómo hace para sostenerlas, además del fútbol?
—Monumental tiene muchas actividades, tanto deportivas como culturales. Es un club chico y cuesta mucho. No alcanza con el aporte social, es decir, no alcanza con la cuota societaria para solventar el costo fijo de la institución. Y hoy tampoco podés cobrar una locura por el servicio que brindás, porque la gente no cuenta con el dinero para pagarlo. Si me preguntás, hoy para un barrio tener un club es un lujo.
— ¿Cómo describirías el trabajo de los dirigentes de los clubes de barrio?
—Siento que estamos trabajando en una trinchera. No sé si todos ven lo que hacen los dirigentes en los clubes. Valoro el trabajo de un montón de dirigentes locales, de presidentes, muchos de ellos jóvenes, de 30 y pico de años, gestionando instituciones. Eso es oro hoy en la sociedad: mentes que piensan en el sentido común, en las problemáticas del barrio. Proyectamos clubes donde una prioridad es formar personas, que haya reciprocidad entre el alumno, el profesor y la institución. Eso no tiene precio.
— ¿Qué representa Monumental en su entorno inmediato?
—Al lado de Monumental está el barrio PyM, creado en la década del 50, y también el barrio Itatí, más contemporáneo. Son barrios de gente trabajadora. Ahí es donde ves la actividad social que tiene el club: para muchos chicos, el club es lo único que tienen.
— ¿Qué sueño tiene para los chicos que hoy pasan por las inferiores del club?
—Me encantaría que a algún jugador de nuestras infantiles o inferiores, varón o mujer, le toque jugar en primera el día de mañana o vivir del fútbol. Pero hay que ser más terrenales, eso le toca a muy pocos. Ganamos el día que el chico termina la cuarta división y elige estudiar en la medida de sus posibilidades, y como club podemos acompañarlo a que se reciba. Cuando un chico vuelve de la facultad con 26 o 27 años siendo un profesional, como dirigente me siento realizado. Y también cuando termina la cuarta y me dice que quiere trabajar, y nosotros lo podemos recomendar porque es responsable y tiene los valores que buscamos, también me siento realizado.
— Hablando de estudiar: hicieron un trabajo importante con el Plan Fines.
—Sí, durante dos años tuvimos la comisión del Plan Fines y se recibieron alrededor de 50 alumnos: jugadores del club, vecinos, padres y madres de jugadores. Trabajamos muy bien de la mano de Daniel Toselli y la gente del plan. Este año no se dio en Monumental, pero hay que felicitar a Atlético, que lo pudo hacer. Ojalá el año que viene la comisión se pueda trasladar a otro club, porque hay mucha gente que necesita terminar el colegio.
— ¿Monumental se define más como club social que deportivo?
—Se llama club social y deportivo, y Monumental se construye con una condición primero social que deportiva. Tenemos que gestionar y tratar de alcanzar objetivos deportivos, y los vamos a celebrar todas las veces que se pueda, pero el foco está en lo social, porque es nuestro barrio, es nuestra gente. Muchas veces es más fructífero para Monumental que un socio se sume por la merienda, por el Plan Fines, por las cenas de los jugadores, que porque salimos campeones en primera.
— ¿Siguen con la merienda?
—Sí, no está tan planificado semanal o diariamente, pero la vamos haciendo una vez por mes. Algunas instituciones nos donan materia prima y tenemos una distribuidora de un socio del club que pone el 80% cuando le avisamos que vamos a hacer una merienda. También hay un grupo de colaboradores —padres del fútbol infantil, handball, patín, fútbol femenino y masculino— y cuando hay una actividad social, sobran las manos para hacerla.
— ¿Cómo ve a los adolescentes de clases trabajadoras que tienen dificultades para insertarse en el mercado laboral o para estudiar?
—Tengo mucho acercamiento con las inferiores. Hay que ser realistas y no tan exigentes: lo que nos importa no puede ser solamente que el chico pague la cuota y salga campeón, porque ahí como club ya estamos fallando. Tenemos profesores para enseñar a jugar a un deporte, eso está claro, pero después hay que estar muy atentos durante la semana, preguntar cómo están, cómo les va en el colegio. Muchas veces el profe termina haciendo el trabajo de un padre o una madre, porque los padres laburan y no siempre pueden estar. El que le pregunta al chico cómo está, muchas veces, es el profesor de fútbol.
— ¿Por qué elige dedicarle tanto tiempo al club? Eso implica resignar tiempo de tu vida privada.
—Voy al club todos los días porque entiendo cuál es la actividad de los clubes y la de Monumental en particular. Es una inversión social. Tengo la posibilidad de tener un buen trabajo, mi señora también, y eso me lo permite. Después, cuando te cruzás en la calle con un chico de cuarta división que te saluda por el nombre y tenés un ratito para charlar, ves que el club crece. No hace falta pararse en la vereda para notarlo: pasando todos los días te das cuenta de que Monumental crece un poquito cada jornada.
— ¿Cómo financian todas estas actividades?
—Tenemos varios eventos ya patentados con el nombre del club, como el Encuentro Cervecero, además de peñas, el alquiler de los dos salones, patín, folclore y los partidos de fin de semana. En cuanto a la cuota social, en los últimos dos años y medio Monumental pasó de tener entre 90 y 100 socios a casi 550. Es un crecimiento social enorme, que se explica por las actividades: la gente ve que con 10 mil pesos por mes puede ser parte de esto, y para lo que nosotros hacemos como club, es un montón.
— ¿Qué papel debería cumplir el Estado en este contexto?
—Los clubes crecen de la mano de la sociedad, sobre todo en Trenque Lauquen, y es muy importante el apoyo del Estado. Tenemos apoyo, pero siempre se espera un poco más; no hay que descansar en el Estado, pero sí necesitamos un vínculo más fluido para crecer, no tanto para sostenernos. Hoy somos jóvenes los que estamos dirigiendo muchos de estos clubes —Trenque Lauquen tiene siete clubes o más, entre ellos Monumental, Atlético, Las Guasquitas, Progreso, etc. y creo que si las instituciones siguen encabezadas por jóvenes, a corto plazo vamos a dar una imagen muy importante como sociedad en la región.

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