«La banda es mi casa»: los 40 años de la Luis Perego, el refugio musical de Trenque Lauquen

José Luis Villaro, director y uno de los fundadores de la Banda Municipal Luis Perego, repasa cómo nació en 1986, en medio de la emergencia por las inundaciones, y explica por qué una banda es mucho más que música de desfiles.

Cuando dice que dirigir la Banda Municipal Luis Perego es «mi casa», José Luis Villaro no exagera. Es uno de sus fundadores, junto con algunos integrantes que todavía tocan. Este año la banda cumplió 40 años, el pasado 14 de agosto, y Villaro volvió a estar al frente. «Es mágico, es fantástico», resume.
El origen, cuenta, tiene mucho de anécdota histórica. En 1986 Trenque Lauquen vivía una amenaza de inundación, con campos que iban a quedar aislados y un clima de zozobra generalizado. En ese contexto, la entonces directora de Cultura, Irma Abeleira, tuvo una idea: juntar a los chicos que andaban dando vueltas y darles refugio en la música. Con el intendente Horacio Arrastúa en la gestión, se contrató a los hermanos Meca, maestros de Santa Rosa y parte de una familia de músicos de origen italiano, que llegaron con los instrumentos.
Villaro llegó por decisión de sus padres, que lo enviaron a la banda, y lo recibió Armando Meca, el director de entonces. El nombre no fue casual. Trenque Lauquen ya había tenido bandas desde sus comienzos, primero una militar y luego una creada por el padre de Luis Perego. Su hijo, que era muy joven en los años 40, siguió con ese trabajo. Perego era guitarrista y carpintero, y su casa, en calle Dorrego, sigue «exactamente igual» cuenta Villaro en una entrevista con FM Tiempo. Después de un largo corte, la banda de 1986 tomó su nombre para recordar al gran director de la ciudad.
EL REFUGIO DE LAS INFANCIAS
Para quienes pasaron por ella, la banda fue mucho más que un ensayo semanal. «Fue el refugio de nuestras infancias y nuestras adolescencias», dice Villaro. A los 12 años viajó por primera vez fuera del país, a Tala, Uruguay, en los intercambios con la banda de esa ciudad, y descubrió lo que significa, para un chico de 8 años, ver a un público que aplaude.
¿Por qué es importante que un pueblo tenga banda? Villaro lo explica en tres ideas. La primera: es un lugar de aprendizaje y de formación, donde se puede encontrar una profesión. La segunda: es popular. «Toca en una plaza, en un acto, en una escuela, en un barrio, donde la gente no puede moverse». Por eso el concierto de fin de año se cierra siempre en el asilo de ancianos. Una orquesta requiere que el público vaya al teatro. La banda va hacia el público.
La tercera es el repertorio. En un concierto de la Luis Perego puede sonar de Mozart y Beethoven a Los Redondos de Ricota, además de rock, tango o lo que se le ocurra al director. Para Villaro, hay que desterrar la idea de que la banda es solo música militar. Lo sabe por experiencia, porque durante años dirigió y reestructuró dos bandas de Prefectura Naval, la sinfónica y la de los institutos de formación de Zárate. Allí, cuenta, cambiaron los esquemas: «La gente creía que iba a escuchar una marcha y terminábamos tocando un chamamé, un bolero o una obra clásica».
LA LLAVE DE UN FUTURO
Cuenta una escena reciente que resume su mirada. Un alumno de cuarto grado de la Escuela 8, le dijo que quería tocar «ese que se hace así», y con el celular Villaro le mostró que era el trombón de vara, un instrumento difícil porque no tiene pistones y los sonidos se fabrican de memoria muscular, abriendo y cerrando la vara. Lo invitó al ensayo, y el chico aprendió «al toque». Cuando le entregó el instrumento a la madre en comodato para que ensaye, una familia trabajadora de origen humilde, ella le dijo: «Me estás dando la llave de un futuro para mi hijo».
Esa llave, asegura, se la dieron a él y a muchos otros. Entre los músicos formados en la banda menciona a Mariana La Rubia, directora de la Banda Sinfónica del Servicio Penitenciario Bonaerense y de cátedra de dirección orquestal en el Conservatorio de La Plata, que dirigió recientemente conciertos con Il Divo, y al compositor Sebastián Rividdí, entre otros.
También destacó la ONG “Música para el alma” que nació tras una historia vinculada con Trenque Lauquen por “un ser de luz que tuvimos acá en Trenque Lauquen que se llamaba María Eugenia Rubio”. La fundación Música para el Alma reúne a músicos profesionales y no profesionales, de orquestas como la del Teatro Colón, la Sinfónica Nacional y el Coro Nacional, que dan conciertos en hospitales de todo Buenos Aires, y fue creado por el ex marido de la artista local que falleció tiempo atrás, un dato más para destacar el aporte de la música local.

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