Josefina Bernatta no empezó su carrera como fotógrafa. Es licenciada en Diseño en Comunicación Visual, una carrera de cinco años que ella cursó en la Facultad de Bellas Artes de La Plata. Allí descubrió la fotografía «como un complemento del diseño gráfico». Estudió un año y, como no tenía cámara, se la prestaba un profesor. La primera propia se la regaló su papá cuando volvió a vivir a Trenque Lauquen.
El comienzo fue casi casual. Le sacó fotos a la ropa de la marca de una amiga que estaba comenzando un emprendimiento y, en esa primera sesión, una mamá la vio trabajar y le preguntó si podía cubrir los 15 de su hija. Aceptó. Durante un tiempo hizo eventos sociales, quinceañeras y bodas, hasta que después de la pandemia decidió que no quería seguir en ese ritmo. Entonces encontró su lugar: la fotografía infantil y familiar, a la que hoy se dedica al 100%.
EL ÁLBUM FAMILIAR DE HOY
Según cuenta en una entrevista con FM Tiempo 91.5, lo que más hace son sesiones de un año, que retratan el momento de los padres con sus hijos, además de sesiones de maternidad y familiares. Algunas familias la contratan todos los años. «Los retrato desde que tienen un año y hoy los veo de cinco o seis», dice. Para ella, el valor de una sesión está en lo que vendrá: «La fotografía es eso, son recuerdos en el futuro».
Trabaja siempre con luz natural y en exteriores, y elige el horario con criterio: desde la caída del sol hasta una hora y media antes. Recuerda que al principio salía a las dos de la tarde y las fotos quedaban quemadas. Con los chicos, dice, lo que busca es lo espontáneo: «No es tanta pose, sino el juego que ellos tienen, la inocencia». Cuando alguien se pone nervioso frente a la cámara, o un bebé de 11 meses se larga a llorar, para y hace un recreo. Ayuda a posar con tableros de Pinterest y da tiempo. «No se puede planificar, hay que tener paciencia», resume.
UN ESTUDIO, ROPA Y «PROPS»
Hace pocos días abrió su estudio en calle Prado, entre Roca y Avellaneda, donde armó un escenario temático para las sesiones del Día de la Madre. Las hace con ropa incluida para la madre y para los chicos (talles de uno a seis años) y con accesorios, como canastitas y juguetes, que las familias eligen previamente desde un catálogo en Drive. Parte de ese vestuario lo fue juntando por canje con marcas que le enviaban ropa a cambio de fotos.
Como la convocatoria superó lo previsto, extendió las sesiones toda una semana. Ya le pidieron una versión generacional, con abuela, madre e hija.
Bernatta, que también maneja redes sociales de algunos comercios, reconoce que la IA le cambió el panorama a diseñadores y fotógrafos. Ella la usa, pero solo para limpiar detalles, como el gallinero que se colaba detrás de una hamaca en una sesión. «No para generar una imagen entera, porque no sería un recuerdo real», aclara. Y advierte sobre la uniformidad: cuando se le da una orden genérica a un generador de imágenes, «todos los flyers son iguales, las mismas letras, los mismos colores».
Con más de 10 años en el rubro, siente que tiene «su gente», en una plaza competitiva pero donde cada fotógrafo encontró su lugar: eventos, familia y niños, newborn. Ella misma pasó por una etapa en la que quería abarcar todo, de noche, bodas, 15, fotoproducto, y terminó desbordada. Hoy se enfoca en lo que disfruta y de vez en cuando toma trabajos de fotoproducto, como la campaña de zapatos de una marca que la convoca dos veces al año.
Reconoce que 2026 es un año «raro». Antes llegó a hacer más de 30 sesiones por mes, dos por día. Ahora se pone un tope de 20 y cerca de esa cifra queda. «Mi rubro no es la comida, es un lujo», dice, y agrega que el público no siempre dimensiona la inversión en equipos y capacitación. También subraya que la edición pesa tanto como la toma: «Es 50% la toma y 50% la edición».
¿CÁMARA O CELULAR?
A la pregunta que se les hace a todos los fotógrafos, responde que con el celular se pueden lograr fotos «maravillosas», aunque una cámara ofrece más nitidez y control. Su consejo: «La foto es luz». Buscar un buen lugar iluminado y aprender a configurar el teléfono hace la diferencia. Y otra recomendación: imprimir. «Si se rompe o te roban el celular, se pierde», advierte. Ella manda a imprimir a un laboratorio de La Plata, con dos pedidos por mes de fotolibros, copias y cuadros.
Ahora abrirá la preventa de las sesiones navideñas, con posibilidad de pagar en dos cuotas. El año pasado sorprendió con un Papá Noel de Coca-Cola durante tres días seguidos. Este año la propuesta apuntará más a la decoración. Se definió como perfeccionista y «re sensible», y cree que eso pesa más que cualquier técnica cuando se trabaja con niños y madres. «Estudio constantemente», dice, «todo el tiempo hay que seguir estudiando».
La fotógrafa que retrata el vínculo: «Las fotos son recuerdos del futuro»
>Josefina Bernatta llegó a la fotografía desde el diseño gráfico y hoy vive de retratar niños, familias y madres con luz natural.

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