Esta semana firmé el retiro voluntario como trabajador de Canal 12, en función como director en los últimos 2 años, otros 4 como director adjunto y 5 como productor y periodista. Son en total 11 años los que dejo atrás con esta decisión, que me resulta una mezcla de sensaciones.
Ingresé a Canal 12 trabajando ad-honorem, luego de haber sido jefe de prensa de dos intendentes fundamentales para las últimas décadas del distrito: Jorge Barracchia, a quien acompañé como funcionario en su última gestión hasta el triste día de su fallecimiento en funciones en enero de 2011, y hasta 2013 al último intendente del peronismo, Raúl Feito, quien también llevó adelante una destacada gestión.
Después de esa experiencia empecé de cero en Canal 12 en 2014, como responsable de la inaugurada agenda cultural, respondiendo a una propuesta de la dirección de entonces encabezada por Luis Bona y Aldo Pérez. Durante dos meses trabajé gratis en el canal hasta que comencé a prestar servicios como proveedor tercerizado.
En enero de 2015 gané un concurso abierto para productor y unos meses después ya comenzaba a trabajar como productor de Pampero TV para la Televisión Pública Nacional, además de la agenda cultural, que continué haciendo en vivo en los noticieros.
Al poco tiempo de sumarme como productor llegó la presidencia de Mauricio Macri y la gestión de Hernán Lombardi al frente de los medios públicos, con 2 años de salarios congelados, pérdida abrupta del poder adquisitivo y una reducción del 30 % en la planta de trabajadores de la emisora. En ese momento comencé a desempeñarme como delegado de base del Sindicato de TV, elegido por el voto de mis compañeros. Esa situación me trajo las consecuencias negativas propias de llevar adelante un rol sindical con responsabilidad en tiempos de ajuste. Todo esto frente a una amenaza incipiente de cierre del Canal, como hubo en otros momentos y como definitivamente existe ahora.
En marzo de 2020, ya declarada la pandemia, fui nombrado director adjunto, acompañando a Federico Crower. Durante más de 4 años llevamos adelante una gestión al frente del canal que tuvo varios contratiempos, sobre todo en la relación intermitente y lejana con las autoridades de RTA del momento. No obstante, se dio una paulatina recomposición salarial (que no terminó de acomodar la situación de atraso particular en los sueldos de Canal 12 en relación a los de TV Pública). También se pudo recomponer en parte la diezmada planta del Canal, aunque tampoco se alcanzó el objetivo de lograr un plantel de trabajadores todavía más amplio y con encuadramientos dentro de la planta permanente y no con contratos temporarios, siempre sujetos a los ánimos de las gestiones de turno.
Poco tiempo después de la asunción de Javier Milei como Presidente, previa amenaza explícita de cierre de los medios públicos, esperamos desde la dirección instrucciones sobre una transición o reemplazo por parte de nuevas autoridades nombradas por la gestión libertaria. No sucedió. Se dio una suerte de continuidad administrativa y a los pocos meses el entonces director de Canal 12, Federico Crowder, presentó su renuncia, quedando yo a cargo de la institución, y a la espera (nuevamente) de una transición lógica. No sucedió.
Desde entonces, ya como máxima autoridad de Canal 12, junto a personas formadas profesionalmente y con firmes ideales sobre la importancia de sostener nuestro medio público regional, impulsamos un relanzamiento, tanto de los contenidos y la forma de trabajo de cada una de las áreas, hasta del vínculo y el intercambio con las autoridades de RTA.
En este contexto desfavorable, donde los salarios comenzaban a retrasarse, a congelarse al igual que años atrás con Macri, comenzamos a gestionar mejoras en las condiciones laborales, incremento de insumos, ingresos publicitarios a partir de acuerdos con grandes empresas y dependencias estatales, y logramos incluso adquirir cámaras de última generación, que además resultaban muchos más fáciles de transportar, tecnología starlink y otros implementos para hacer más eficientes las transmisiones en vivo. En un contexto más que adverso esta gestión logró que el canal crezca y se reposicione como el medio más importante de una amplia región, por lejos. Mientras tanto, la Agenda Cultural de los jueves y viernes siguió siempre firme en la pantalla.
Otro extenso párrafo merecerían los productos televisivos de altísima calidad que pusimos en la pantalla, ya sea dentro de los noticieros en vivo del mediodía y la noche, como en producciones especiales: el documental “Anita” (sobre el caso de la docente asesinada Ana María Aristimuño), las coberturas de los juegos bonaerenses, los móviles en vivo desde toda la región, las corresponsalías en Buenos Aires y otros puntos del país. Incluso en estos últimos días se otra vez fuimos noticia por el 56° aniversario del canal, con dos hermosos noticieros especiales para la ocasión y la puesta en valor de un memorable archivo histórico, que algún medio definió como “fenómeno viral” en redes. Todo eso, todo ese trabajo profesional, periodístico, televisivo, plural, se dio y se da en este contexto desfavorable para todos los medios públicos argentinos.
Y lo más importante, en esta gestión no se despidió a ningún trabajador. Solamente dos trabajadores que por decisión propia (como la que hoy tomé yo) gestionaron con RTA un acuerdo por su retiro y dejaron el canal.
Con esa mezcla de sensaciones que mencioné al principio me despido de Canal 12. Hay un proyecto mucho más grande, un proyecto posible, más inclusivo, que fue posible pero que por ahora no lo es. La prioridad ahora es la gente, recomponer una situación salarial/laboral muy compleja, difícil para los trabajadores y sus familias.
También me voy con la sensación de haber dado lo mejor de mí desde lo profesional y desde lo humano, tanto cuando fui un mero trabajador del Canal como cuando me tocó tener responsabilidades desde la Dirección. Y cuando creo que no estoy en condiciones de dar más lo mejor de mí, o ya no tengo tantas ganas ni convicción, es que decido dar un paso al costado.
Hoy dejo este lugar que durante más de 10 años fue mi casa, en el que ingresé ad-honorem y 5 años después me convertí en director, con el compromiso de seguir acompañándolo desde el lugar que me toque. Le deseo lo mejor a sus trabajadores, mis compañeros, a quienes sobre todo, les agradezco el apoyo en estos últimos años.
¡Larga vida a Canal 12 y los medios públicos!








