La familia detrás de una marca de individuales Premium que es líder en el país

En pandemia, junto a su familia, creó BF Textil: individuales de mesa que durante un año fueron los más vendidos de su segmento en Mercado Libre.

BF Textil es una de las historias que se incubó en pandemia. La marca de individuales para mesa Premium hecha en Trenque Lauquen por una familia que encontró la manera de gambetear el encierro sanitario de aquel entonces, lideró el segmento durante todo un año en Mercado Libre y se posicionó entre los primeros durante varias temporadas, despachando a cada rincón del país un producto 100% trenquelauquense aunque por esas cosas de la vida no es tan conocido en nuestro pueblo.
Pero empecemos por el principio. La pandemia, el encierro, una familia con trabajo remoto y una hija que había llegado por 15 días desde Buenos Aires y se quedó un año en la casa de sus padres. Fue ella quien incentivó a toda la familia a hacer “algo” con el tiempo libre, y el oficio heredado de familia (tapicero) unió las piezas de aquellos sueños iniciales.
Néstor Bajo es jubilado judicial. Fueron 38 años de empleado administrativo. Pero su jornada nunca terminó con la salida de Tribunales. «Siempre hice la doble tarea: expedientes a la mañana, tapicería a la tarde», cuenta.
La tapicería es herencia de familia. Su tío Walter fue uno de los precursores del oficio en la ciudad, y también se dedicaron a él su papá y su mamá. «Yo dije que nunca iba a ser tapicero, y la inflación de los 80 me obligó», resume entre risas. Lo que entonces era necesidad terminaría siendo la base de su emprendimiento: el conocimiento de los materiales, el corte y las máquinas.
UN PROYECTO EN FAMILIA
En 2020, con tiempo libre por el sistema de burbujas en el juzgado y una hija con muchas ganas de emprender, Bajo propuso hacer algo con una de las líneas de materiales de la tapicería: individuales de mesa. Eligieron un cuero ecológico tipo PVC, con una cualidad clave: es impermeable y lavable. Su esposa, Silvia Fritz, docente, y una de sus hijas probaron terminaciones, hilos y colores. «Fue un trabajo bastante minucioso de parte de ellas», subraya.
El nombre de la marca lo sugirió otra de sus hijas, que vive en Australia: corto, con letras. BF son las iniciales de los apellidos de los «papás del emprendimiento», Bajo y Fritz, y «textil» llegó porque «quedó lindo terminarlo así».
El comienzo no fue el esperado. Las redes sociales, entonces incipientes, no dieron resultado, y las ferias locales alcanzaban para vender poco. Fue entonces cuando Bajo, que ya tenía cuenta como comprador, pensó: «¿Por qué no probamos con Mercado Libre?». Entre fines de 2020 y principios de 2021 llegó el despegue. «La corríamos siempre de atrás», dice.
PRIMEROS EN VENTAS DURANTE UN AÑO
La plataforma les abrió las puertas del país entero. Bajo cortaba el material, una hija administraba las redes y otra llevaba los números; Silvia cosía por las noches, al volver de dar clases, y preparaba los paquetes para despachar al día siguiente por Correo Argentino. Con el tiempo sumaron ayuda: tercerizaron la costura, con Rocío Pacheco como primera colaboradora, y Mercado Libre los invitó a trabajar con el sistema Full, en el que el vendedor envía su mercadería a los depósitos de la plataforma y esta se encarga de la logística y la distribución.
El resultado fue contundente: durante un año, BF Textil fue el emprendimiento más vendido de su segmento en Mercado Libre. Hace dos años llegaron a vender entre 120 y 130 packs por mes. Cada pack trae seis individuales del mismo color; las combinaciones a medida (dos de cada color, ocho, diez) se preparan aparte en el taller y se despachan desde allí.
¿Por qué se vende tanto? Bajo prefiere que hablen los compradores: «Te tendría que decir que entres y leas los comentarios». Y enumera las razones: son prácticos, están muy bien terminados, se lavan —incluso en lavarropas, con agua fría— y si se cae una copa de vino, la mancha sale con un trapo.
UN AÑO DIFÍCIL
La coyuntura económica no pasó de largo. Hoy las ventas cayeron a la mitad. Su respuesta es hacer stock para cuando el consumo repunte y ampliar el catálogo: además de individuales, hacen manteles a medida y posavasos, y están probando con delantales de cuero vacuno para asadores, carpinteros y jardineros, un producto de precio más alto que están por lanzar formalmente.
También quieren mirar hacia casa. Aunque ya tienen clientes entre cabañeros, restaurantes y bares, reconoce que lo local es un camino por construir. Una curiosidad lo ilustra: durante años, al facturar las ventas, no recordaba haber emitido una sola factura para Trenque Lauquen, aunque sí lo había hecho para pueblitos remotos de la inmensidad argentina.
Hoy la empresa familiar reúne a Silvia; a Martina, que desde Buenos Aires se ocupa de los números y el stock; y a Dayana, que desde Trenque Lauquen lleva las redes y el trato con los clientes. Dos costureras y una persona que corta completan el equipo. Un colaborador externo ayuda con Instagram, hoy una vidriera cuidada y coherente.
ULTRAMARATONISTA
A Bajo le gustan los desafíos. Su otra pasión se descubre rápido. Una lesión de rodilla, con ligamentos cruzados incluidos, lo alejó del fútbol y la paleta. Pero notó que «yendo derecho» no tenía molestias, y empezó a correr: primero 5 kilómetros, después 10, luego la Maratón de Reyes, y así hasta animarse, junto a su amigo Hernán Reyes, a distancias de 50 y 55 kilómetros. Durante tres o cuatro años corrió mucho, con picos de entrenamiento de 80 a 85 kilómetros semanales.
Su mayor desafío fue una carrera de 110 kilómetros en la Patagonia: salieron a las 19:30 y llegaron 24 horas y «moneditas» después. Su secreto es el mismo que aplica a los negocios: «Si pensás en los 110 kilómetros, se te va a hacer largo. Vos vas siempre al próximo puesto, y se hace muy llevadero».
GANAS DE SEGUIR
Jubilado, con tres nietos y un emprendimiento que lo mantiene ocupado, Bajo no piensa bajar el ritmo. «Tengo ganas, me siento ocupado. Nos viene bárbaro como familia», asegura, y destaca las reuniones quincenales o mensuales para evaluar qué falta hacer y qué se puede mejorar.
Al despedirse, menciona el énfasis que el emprendimiento le pone a las redes sociales para vender más allá de las fronteras distritales y al comercio electrónico. Para BF Textil, que nació de la urgencia de una familia encerrada en pandemia, la meta no cambia: seguir sumando kilómetros, de a un puesto por vez.

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