A Matías Barrera la pasión por las motos le viene de la adolescencia, cuando armó su primera moto en la Escuela Técnica. Pero recién a los 36 años se animó a correr en serio. «Empecé comprándome una moto cuando estaba en la escuela. Armamos una moto ahí y bueno, ahí empezó todo», recuerda durante una entrevista con FM TIEMPO 91.5.
«Oficialmente debe hacer 10 años» que compite, precisa, con 46 años ya cumplidos: «Generalmente cuando arrancás las cosas de grande es más complicado, porque uno ya empieza a tener más miedo. Por ahí no es que me pasa a mí, es como que no tomo conciencia de lo que me puede pasar.»
Esa falta de vértigo, admite, tuvo su límite el fin de semana pasado. «En el accidente que tuve el sábado ahí ya tomé un poquito más de conciencia», reconoce el piloto, que compite en la categoría Master B, con participaciones en el Campeonato Argentino y Pampeano.
UN DEPORTE FAMILIAR Y COSTOSO
Barrera destaca el clima que se vive puertas adentro del motocross. «Es un ambiente lindo, sano. Es competitivo adentro de la pista, pero después afuera somos todos compañeros», cuenta. Sin embargo, sostener el ritmo de competencia no es sencillo: «Los campeonatos son diez o doce fechas y para poder salir campeón tenés que ir a todas. Esa es la realidad”.
Entre viajes de más de 300 kilómetros, estadías y el mantenimiento de la moto, el factor económico termina siendo determinante: «No voy a todas por cuestiones económicas. La familia, el laburo, a veces no se puede. Tenés un gasto”.
Mecánico de oficio, Barrera arma él mismo su moto, una 450 -«la moto que queremos tener todos», dice-, aunque reconoce que para los circuitos pampeanos, más chicos y técnicos, una 250 sería la elección ideal. «La 450 es muy bruta», admite, aunque la sigue eligiendo por tradición: «Por lo menos desde mi época era esa. Ahora se modernizó mucho más, hasta hay motos eléctricas corriendo”.
EN LA CARRERA
El presente deportivo de Barrera incluye un capítulo particular. El pasado fin de semana durante la fecha en Trenque Lauquen llegaba con chances de pelear el triunfo en la carrera, pero un error en la clasificación le complicó el fin de semana. «El sábado cometí el error de pegarme la sola en las pruebas, porque te pasás de manija nada más que por eso. Me golpeó fuerte, me luxé la clavícula, perdí el conocimiento y me estoy recuperando”.
Lejos de bajarse, decidió correr igual. «Me di un par de inyecciones y corrí igual», relata, y el resultado sorprendió: terminó segundo. «No me acuerdo con quién hablé, iba doblando y después me acuerdo que estaba arriba de la ambulancia», describe sobre los minutos posteriores a la caída. Sobre el riesgo inherente a su disciplina, es claro: «Son deportes de riesgo, que es parte del deporte. Si te ponés a evaluar todos los riesgos, no te subís. En una carrera, querés ir siempre más rápido que el que va al lado tuyo. Así son las carreras”.
Barrera entrena tres veces por semana en el gimnasio, con foco puesto en la resistencia más que en la fuerza pura. «Las primeras dos o tres vueltas las venís soportando bien, pero después de la mitad para adelante empieza el sacrificio», explica. A eso le suma el fútbol, que sigue jugando en Progreso: «Todavía no me retiré, estoy haciendo las dos cosas. El secreto es no quedarse quieto.»
UN GRUPO QUE CRECE
El piloto celebra el crecimiento del motocross local, con epicentro en el circuito Trelau, junto al Parque Pastor. «Estamos yendo todos los fines de semana, le estamos dando bastante manija», cuenta, y destaca que se trata de una pista «más accesible para el que empieza», a diferencia de circuitos más exigentes. Entre los pilotos locales que le dan impulso al nuevo auge menciona a Juan Pablo Pérez, Sebastián Pérez, Federico Barni, Esteban Bassi, Agustín Danuncio, Eze Mola, Federico Martínez, Franco Intile, José Soto, Juan Perona, Leo Moreira, Darío Flores, Mati Payela, Matías Ville, Matías Gropa y Héctor Champonoi, entre otros. «Somos unos cuantos para un pueblo como somos nosotros», resume, aunque admite que coordinar viajes a todas las fechas es difícil.
Consultado por sus referentes, no duda: «El Vasco Saragüeta y los chicos de Barella, son los mejores que tenemos acá”. Y sobre la brecha con el nivel nacional es honesto: «La diferencia que hay de un pampeano a un argentino es abismal. El argentino que largué casi no pude terminar la carrera. Es cinco veces más exigente que una carrera de acá”.
A PURO ESFUERZO PROPIO
Sin auspiciantes fijos, Barrera sostiene la actividad con recursos propios. «La situación no está para sponsors. Todo cambió, no es como antes. Es laburo y optimizar todos los recursos al máximo», explica, y remarca que el gasto no se limita a la moto: «El casco, el equipamiento, la ropa, todo es reglamentario. Lleva mucho gasto”.
También administra sus propias redes sociales, con un objetivo puntual: «Trato de darle manija para el deporte en sí, para que se sume gente, porque si no estamos siempre los mismos. Los nuevos tienen que venir, tienen que aparecer, no hay otra”.
De cara a lo que resta del año, Barrera espera la confirmación de la próxima fecha en Trenque Lauquen y evalúa viajar a una carrera del Pampeano. En el horizonte, el sueño de volver a correr un Campeonato Argentino. «Se logra rodando y tratando de no caerse, y entrenando», cierra el piloto, con la misma calma con la que describe los riesgos de su deporte.
Velocidad, pasión y adrenalina: Matías Barrera un piloto de motocross
Con 46 años y una década de carreras encima, el trenquelauquense compite en la categoría Master B, arma sus propias motos y habla de seguir el legado de las leyendas locales en este deporte.

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