Pueblos

¿Dónde queda y qué fue Fortín Deheza?, la colonia trenquelauquense que sufrió el tornado

Cuentan los que vivieron aquellos años que la colonia Fortín Deheza era muy popular. Que había bailes muy alegres y concurridos, un club que tenía un equipo de fútbol y hasta se recuerdan los clásicos contra Garré y –sobre todo- una escuela cuyo edificio de estilo colonial con rejas labradas, terrazas, dos plantas y ventanales señoriales la ubicó entre las más lindas del país. Hoy sólo ese edificio aún en pie, queda de aquella foto que se destiñe con el tiempo.

El edificio de la escuela Nro. 30 “Sargento Cabral”, cerrado hace 20 años, es lo único que queda de aquel entonces. También el salón del club de fiestas, aunque ahora convertido en un espacio de cría de animales y almacenamiento de granos. Después no hay vestigios de que allí la gente trabajaba, se divertía, formaba familias y tejía sueños de patria grande y profunda que este viento fuerte de una tarde de septiembre parece haber volado.

La colonia Fortín Deheza está ubicada detrás de un monte grande, parece ser una barrera que impide bucear en ese pasado. Esa barrera se traslada a todos lados. No es fácil hallar la historia del lugar en bibliografía o en Internet, hay que recurrir a las fuentes orales que aún viven para conocer algo más.

Susana Mercadín, una ex docente de la Escuela 30 que vive en Garré. Hace el contacto. Nos encontramos en Garré y vamos todos para allá.  Susana cuenta: “Vivo muy cerca de acá mis padres tenían campo a menos de 5 km y en el año 86 fui docente de esta escuela solamente un año, en épocas de inundaciones. Teníamos que dar una vuelta grande hasta la ruta 33 para poder venir,  fue época de muchísimo sacrificio para toda la gente que vive en el campo. En ese momento la escuela tenía más de 10 alumnos”.

La escuela, dice Susana, bajó las persianas en 1998, hace 20 años. Entonces hacemos el llamado a quien fue presidenta del Consejo Escolar durante muchos años, Marta Oppizzi. “No recuerdo puntualmente el caso, pero en aquellos años había cierres provisorios, se especulaba con la reapertura siempre pero el campo empezó a despoblarse y cada vez había menos alumnos”.

Los inicios de la escuela los contó en aquel momento para este medio la recordada docente María Rosa Figueroa López, la primera maestra de la escuela. Ella falleció recientemente pero nos dejó sus historias vinculadas con el inicio de esa escuela a la que llegó por pedido del diputado Simini.

El edificio colonial era ocupado por el administrador de la colonia agrícola que albergaba a unos 44 colonos. El edificio en cuestión, era el casco de una estancia de terratenientes que fue dividida en el gobierno de Juan Perón a los colonos, y el inmueble perteneció al Consejo Agrario Nacional y luego pasó al Ministerio de Educación.

Los años de esplendor de la colonia fueron entre los 50 y 70. Tenía muchos alumnos la escuela y la gente trabajaba allí y había mucho movimiento por el tren que unía Garré, Trongé, Victorino de la Plaza y toda la zona.

La colonia tenía Club, tenía equipo de fútbol, había  mucha fiesta y bailes que venían orquestas de distintas partes. La Estancia tenía el casco, tenía casa de peones, tenía la casa de un cuidador y vivía mucha gente.

Susana Mercadin también recuerda que hubo una época de esplendor “los jóvenes jugaban al futbol y era motivo de reunión de todos los colonos. Había fiestas a la canasta, bailes, un momento muy lindo para todos los que vivían aquí”.

Estos son fragmentos de una nota que OESTE BA publicó en septiembre de 2018 tras la visita a la colonia.