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“Esta es una Cooperativa modelo en el país”

Carlos Rey habla varios idiomas y conoce varios aeropuertos del planeta, en los que aterrizó para visitar a sus hijos que tiene distribuidos en distintos países. Ellos cumplieron con el recorrido inverso que sus abuelos que llegaron de España en 1906 y se radicaron en una pequeña casa de la calle Wilde, y el camino que finalmente no hizo este ingeniero de 77 años que cuando tenía un pie arriba del avión para radicarse en Bolivia recibió un llamado de la Cooperativa de Electricidad que cambió para siempre su vida.

50 años después de ese llamado se podría decir que ambos se cambiaron la vida mutuamente. Rey porque finalmente no se embarcó tras el sueño de las máquinas de ferrocarril eléctricas de Bolivia que en 1968 llamaba a jóvenes profesionales tentándolos con un buen pasar económico, y la Cooperativa porque este hombre de hablar pausado, metódico y que deja caer sobre sus hombros tiradores para sus pantalones fue una incorporación determinante para la concreción del gran sueño de la electrificación rural y el desarrollo de una entidad que por aquellos años era minúscula.

Sólo algunos datos comparativos muestran cuál fue la Cooperativa de Electricidad a la que ingresó Rey, que no había alcanzando ni a enmarcar el título universitario que acababa de obtener. En 1968 la Cooperativa tenía 7 mil usuarios (hoy 24 mil), los campos no tenían luz eléctrica, recién se había tendido una línea a Beruti y la de 30 de Agosto ni si quiera se había conectado. Además la institución no prestaba el servicio de teléfono, ni de internet, ni vendía gas, ni tenía el servicio de sepelios, ni los nichos en el cementerio, ni vendía artefactos eléctricos. Más aún, una parte de la energía se generaba aquí con motores de usina. En síntesis, la prehistoria de una institución que hoy es modelo, según sus propias palabras.

Rey era el único ingeniero eléctrico por aquellos años y por eso no lo querían dejar ir por nada del mundo.  En 1968 se había graduado en la Universidad de Córdoba, a la que había accedido luego de estudiar en la Escuela 1 y en la ex Escuela Técnica. Tenía que trabajar para estudiar y hasta hizo la colimba mientras cursaba la carrera.  Sus abuelos habían llegado de Galicia y su padre era camionero y luego tuvo un pequeño taller junto a unos socios que se denominó Reparaz, Rey, Hernández y compañía.

“Salí de mi casa solo, con dos valijas y un tablero de dibujo, me fui a Buenos Aires dormí una noche en Once y de ahí me fui a Córdoba donde no conocía nada”. Trabajó como dibujante de una fábrica de la incipiente industria automotriz cordobesa, después obtuvo una beca de la facultad. En 1963 ingresó a la colimba en Córdoba y recuerda que le tocó en el momento del enfrentamiento entre los azules y colorados, dos facciones que se enfrentaron en el seno de las Fuerzas Armadas argentinas, luego del derrocamiento en 1962 del entonces presidente Arturo Frondizi.

Unos afiches colgados en los pasillos de la Facultad tentaban a los nuevos profesionales a emigrar a Bolivia para el desarrollo del servicio férreo eléctrico. Así que con el título bajo el brazo llegó a Trenque Lauquen para despedirse, pero aquí el destino le tenía preparado otro plan.

El vecino “Blas Nicoliello le pidió a mi padre que no me deje ir, porque no había ingenieros en Trenque Lauquen y querían sumarme a la Cooperativa de Electricidad. Fui a hablar con Cacho Arzac y con el ingeniero Rojo del INTA y me comentaron del proyecto de la electrificación rural. Así que un mes después estaba trabajando en la Cooperativa”.

Pero la electrificación rural era un gran proyecto en todo el país que nadie había desarrollado aún, entones no había muchos ejemplos para copiar “Trenque Lauquen fue un caso excepcional porque había líderes naturales en el campo que tenían mucho empuje y generaron las condiciones para hacerlo”.

Rey destacó durante la charla a un empleado de aquellos años, José Capellá, “fue mi gran maestro” dijo. En 1968 Trenque Lauquen era la cuarta parte de lo que es hoy, y la Cooperativa era en términos porcentuales lo mismo. “Parte de la electricidad se generaba acá, por eso los motores de la usina, y el servicio era malo, se cortaba mucho. Las cosas comenzaron a cambiar cuando se apagaron los motores de generación y la luz comenzó a llegar de Henderson”. La demanda de aquellos años, recuerda el entrevistado, era de 1500 kv y hoy es de 24.000.

“Fuimos tomando medidas a lo largo de los años para que el servicio se prestara de la manera más óptima. Se hicieron inversiones constantes. Se pidieron créditos de desarrollo del interior que eran muy blandos y se hizo mucha electrificación rural con eso”. Trenque Lauquen, remarcó Rey,  “es distinto a otras ciudades. Aquí los vecinos han pagado muchas veces cuotas de capital, que es un aporte muy pequeño que sirve para generar las inversiones, aquí siempre se invirtió el dinero bien, nunca se desvió la plata”.

Su historia

Fue asesor técnico de cooperativas grandes como la de Pehuajó y pequeñas de muchas localidades rurales de la región, algunas de las cuales aún sigue asesorando. “La gratitud de las pequeñas cooperativas de pequeñas poblaciones que en los últimos 50 años pasaron de no tener energía a dar un servicio de calidad es inmensa y es lo más importante de todo”.

En la institución fue el gerente durante 36 años. Fue un período de expansión y desarrollo, en los que se sumaron muchos servicios “en algunos casos hubo una gran oposición en el inicio, como el caso de la venta de artefactos”. Pero el más revolucionario y que es muy copiado en todo el país es el de sepelios “es el más identificado con el cooperativismo solidario. Todos aportamos para pagar el servicio de alguien que está pasando un mal momento. Fue difícil esa lucha en la que queríamos que todos fuéramos iguales, hubo una transición en la que había cajones especiales para los más pudientes, hasta que pudimos imponer el principio de que todos somos iguales”.

El concepto de las demás cooperativas hacia Trenque Lauquen “es altísimo, la calidad de servicio es excepcional y se puede medir, avanzamos mucho con temas como el Scada que cuando comenzamos nosotros nadie lo tenía en el país, la experiencia era en los pozos petroleros y hoy ese sistema es un modelo muy pocos lo tienen. Esta cooperativa es modelo, sin ninguna duda y así te lo reconocen todos”.

En la década del 90, cuando la ola privatizadora se imponía se pretendió erradicar a las cooperativas como prestatarias de servicios, y el ejemplo de la Cooperativa de Trenque Lauquen  mostraba que eran eficientes y transparentes “es un movimiento solidario y nosotros nunca tuvimos dudas que las cooperativas tienen que prestar servicios. En Trenque Lauquen hubo gente que peleó mucho para eso, un día vino el presidente de ESEBA para anunciar que las cooperativas desaparecían. No lo tratamos muy bien, y en particular Miguel Oscar Sánchez que era concejal y le contestó muy duro y le adelantó que esta ciudad iba a luchar para que ello no ocurriera”.

Su familia

Casado con Edith Herrero, es padre de 4 hijos Cecilia, Pablo, Natalia y Analía. Los tres primeros están radicados en Alemania, Suecia y EE.UU. respectivamente, y la última en La Plata. También tienen 10 nietos

“Es una experiencia brava, uno quiere que sus hijos estén cerca, pero si pensamos en mis abuelos ellos también se fueron a otro país. Estamos conectados todos los días por WhatsApp nos comunicamos, tratamos de visitarlos todos los años y en 3 oportunidades hicimos el encuentro de todos juntos”.

A los 77 años, aún asesora a una docena de pequeñas cooperativas “porque no las atiende nadie” dice, y cuando se le pregunta si quiere que alguna vez la Cooperativa designe alguna parte con su nombre, dice que no “hay una frase que no es mía, en este país se hacen homenajes a la gente que hace lo que tiene que hacer y se deja pasar de largo a los que hacen cosas que no tienen que hacer y no pasa nada. Yo sólo hice mi trabajo. No quiero homenajes, soy un hombre de bajo perfil”.

Además de permanecer 36 años en la Cooperativa, fue docente de la ex ENET durante 31. “Me encuentro con gente que me recuerda y esa es la mayor satisfacción, entre ellos mi ex alumnos que me encuentran y me recuerdan las charlas que teníamos durante las clases de Termodinamia, me encantaba estar en el aula frente a los chicos”.

“ALVO, UN LÍDER NATURAL”

Manuel Antonio Alvo fue presidente del Consejo de Administración de la Cooperativa de Electricidad durante muchos años, en coincidencia con la función de gerente de Rey. Fue el período de mayor expansión de la entidad.

“Yo fui gerente general, pero la autoridad es el Consejo de Administración, hay que tener en claro esos roles. Viajamos mucho juntos con Pirucho, participamos de distintos eventos, pero la autoridad era él. He sido muy cuidadoso siempre con eso. Era un gran dirigente, los líderes son naturales, eso no se estudia. El liderazgo es natural, y {el lo era, con un gran manejo de las reuniones, y posición firme, era fácil de entenderlo y echaba claridad a los temas, así pasó a ser presidente de Fedecoba y tener cargos en entidades de segundo y tercer grado”.