La cabaña «Las Mil y Una», una presencia destacada en la Rural de Palermo

Trenque Lauquen presente en la Exposición Rural: José Latessa contó los logros de este año y los secretos de una raza ovina pampinta.

La cabaña «Las Mil y Una», de la familia Latessa, volvió a hacerse notar en la 138° Exposición Rural de Palermo. Su representante, José Latessa, dialogó desde el predio ferial con LA 96.5 FM y repasó los resultados obtenidos este año, además de contar en detalle las particularidades de la raza pampinta, en la que la familia trabaja desde hace generaciones.
Este año la cabaña presentó dos animales de peso: un borrego «diente de leche» de 10 meses y 89 kilos, y un carnero «menor de cuatro dientes» (dos años) de 117 kilos. Este último ya había participado en la muestra del año anterior, cuando obtuvo un cuarto premio como borrego de diente de leche. En esta edición, en su categoría, se quedó con el primer premio campeón, mientras que el borrego de diente de leche logró el reservado de gran campeón.
«Muy contentos», resumió Latessa, aunque reconoció que este año no lograron el objetivo máximo que se habían propuesto. Aun así, destacó el buen desempeño de los animales y el trabajo del jurado.
Una raza con historia y sello nacional
Consultado sobre el origen de la raza, Latessa explicó que el nombre surge de la combinación entre «Pampa» e «INTA». Hace entre 35 y 40 años, el INTA introdujo la raza frisona alemana buscando un animal lechero, pero esta no logró adaptarse bien al clima pampeano —con altos índices de neumonía en los corderos—. A partir de ahí comenzaron las pruebas de cruzamiento hasta dar con una combinación de tres cuartos de sangre frisona y un cuarto de raza corriedale, que en ese momento era la más difundida en la provincia de Buenos Aires. De esa mezcla nació un animal de gran porte y alta fertilidad.
Según detalló el productor, con un buen plan sanitario y alimentario se ha llegado a registrar hasta un 210% de señalada —es decir, 21 corderos cada 10 ovejas—, con borregas que a los seis meses y 45 kilos ya entran en servicio. La contracara, aclaró, es que se trata de una raza exigente en materia nutricional: «no es una raza para la precordillera», sino pensada para la provincia de Buenos Aires, donde con buena alimentación rinde en carne, leche y lana.
Latessa también resaltó dos atributos que distinguen a la carne pampinta: la baja proporción de grasas saturadas y la ausencia de olor característico a oveja en la lanolina, algo que solo comparten con otras pocas razas como la Texel.
Genética argentina que cruza fronteras
Aunque la pampinta es una raza netamente argentina y poco conocida fuera del país, Latessa contó que la cabaña ha exportado animales a Uruguay y Paraguay, y que por el stand de la Rural pasa gente de distintas partes del mundo interesada en la genética: en esta edición recibieron visitantes de Estados Unidos y México, y el año pasado concretaron una de sus ventas más importantes con productores rusos con campo en la zona de Misiones.
La familia participa de la Rural desde 2006, cuando la tradición la inició el padre de José, con la única interrupción de la pandemia. «No deja de sorprender la cantidad de clientes que tenemos desde hace tantos años, que siguen criando animales», señaló.
Más allá de la genética, la familia Latessa desarrolló una segunda línea de trabajo a partir del cuero ovino, que antes se descartaba. Hoy elaboran cojinillos, almohadones, alfombras y otros artículos de decoración con alto valor agregado, una actividad que está a cargo de la esposa de José. Los productos se exhiben en el stand de la Asociación de Criadores de Pampinta y, según contó, tienen buena salida entre el público porteño, donde este tipo de decoración es muy solicitada.
Para cerrar, Latessa agradeció el acompañamiento recibido y destacó el orgullo de representar a Trenque Lauquen en la vidriera nacional del agro: «también es un gusto poder sentirse un poco trenquelauquense, de que se produce desde acá».

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